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La Coctelera

PLANTAS MEDICINALES

omilana | 11, feb

PLANTAS

MEDICINALES

EL EMPLEO de las plantas con fines terapéuticos ha estado siempre presente en la vida del hombre, y mantiene aún una amplia validez a pesar del poderío y de la competencia de la química farmacéutica, basada fundamentalmente en principios activos de síntesis. Sin embargo, la fitoterapia no es una actividad que pueda improvisarse.

El enorme desarrollo de la industria farmacéutica, con sus colosales intereses económicos distribuidos por todo el mundo, así como las indudables ventajas ofrecidas por numerosos productos industriales, han borrado prácticamente la fitoterapia de la práctica de la medicina moderna. La disponibilidad de principios activos en preparaciones perfectamente estabilizadas, a dosis cuidadosamente prefijadas, fácilmente transportables, con efectos terapéuticos en definitiva bastante reconocidos, había en efecto de relegar la fitoterapia a una escasísima utilización.

El reciente despertar del interés por este antiquísimo arte de curar puede considerarse como parte de ese movimiento general de contestación de los aspectos más enajenantes de las sociedades industrializadas contemporáneas, orientado hacia un intento de recuperación de valores humanos aplastados por la máquina consumista.

Con relación a otras formas terapéuticas, que por criticable comodidad se definen como alternativas o heterodoxas, la fitoterapia posee características muy peculiares, sobre todo por lo concreto de sus indicaciones y por la experimentada solidez de éstas, que han pasado la criba de una tradición más que antigua. En efecto, hay que admitir que gran parte de las denominadas prácticas médicas heterodoxas se basan en principios teóricos a menudo bastante disparatados y que, en cualquier caso, contrastan con las posturas más ampliamente aceptadas de la ciencia moderna; además, una parte nada despreciable de sus recursos operativos están caracterizados por una gratuidad difícilmente aceptable en el plano racional.

VALIDEZ DE LA FITOTERAPIA

Infusiones, tisanas y tinturas han sido sin duda derrotadas por la farmacología química, que no obstante reconoce en general la validez científica de aquéllas, aunque niega, y no sólo por conflicto de intereses, la posibilidad de utilización de las mismas a gran escala en la práctica médica diaria. En la hipertensión, por ejemplo, sería criminal confiar la suerte de un paciente al ajo y al muérdago en lugar de recurrir a los fármacos hipotensores de síntesis, que en los últimos tiempos han revolucionado la terapia de esta forma patógena. Sin embargo, la fitoterapia podría constituir un baluarte frente al excesivo y peligroso consumo de fármacos, detectable sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La fitoterapia no consiste tanto en recurrir al herbolario más que a la farmacia, sino más bien en aceptar y alimentar un nuevo planteamiento de la propia existencia, basada esencialmente en una recuperación de la naturaleza y de sus recursos, entre los cuales se encuentran también, aunque no sólo, las plantas medicinales. Se trata, en definitiva, de romper con los estereotipos de la sociedad consumista para apreciar las cosas que nos rodean y sus aplicaciones.

En este caso, la fitoterapia es en primer lugar necesidad de recuperar la capacidad de reconocer y distinguir, basándonos en la experiencia de nuestros antepasados y no abandonándonos a la actuación, a menudo dudosa, de quien se dedica comercialmente a las plantas; por consiguiente, y dentro de lo posible, hay que proceder personalmente a la recolección de las plantas de utilidad, a su conservación y a la extracción de los principios activos, reconstruyendo una comunión con la naturaleza que es el fundamento primordial de una vida mejor.

RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La mejor época para recoger y conservar plantas medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño. Para extraer de las misma la mayor cantidad posible de principios activos es necesario escoger días claros, soleados, comenzando la recolección a final de la mañana, con objeto de que tallos, hojas y flores estén perfectamente secos, y otorgando preferencia a los ejemplares más hermosos. De algunas plantas se recogen flores y hojas, de otras los extremos en flor; de pocas se utilizan sólo las raíces, los rizomas o los bulbos, Ello depende del género de la planta y de cuales de sus partes sean más ricas en principios activos.

Recoger no significa destruir. Todo ha de cogerse con delicadeza, con objeto de que la planta no sufra. La raíz será arrancada sólo cuando tengan que recogerse raíces, rizomas o bulbos. Las hojas se recogen cuando en el tallo aparecen los capullos de las flores, ya que antes de la floración son poco activas porque contienen demasiada agua; después de la floración son también insuficientemente activas, porque han dado a las flores lo mejor de sí mismas.

Las flores han de recogerse inmediatamente después de brotar, porque es entonces cuando poseen una mayor riqueza en principios activos. Unicamente las flores de la manzanilla y del árnica pueden recogerse cuando todavía son capullos.

Hay plantas, como el romero y la salvia, que poseen tallo, hojas y flores muy ricos en aceites esenciales; de estas plantas habrá que recoger los extremos floridos. Por otro lado, si la planta esconde celosamente sus principios activos en las raíces, el recolector deberá hacer distinción entre planta bienal y planta anual. En el primer caso la raíz ha de ser recogida en primave ra, época del despertar, cuando está turgente y llena de humores. Si por el contrario se trata de una planta anual o de una planta bulbosa, raíz y bulbo deberán recogerse en otoño o después de la caída de la hoja, época en la que los jugos nutritivos de la planta vuelven a bajar a la base antes de que la llegada del invierno la haga morir. Por cuanto respecta a las plantas de las que se usan las ramas, porque son más ricas en principios activos, la época de recolección varía de una especie a otra. Las hojas, cuidadosamente seleccionadas y limpiadas, se dejan secar al aire y a la sombra, extendidas sobre esteras, cañizos, etc. Los bulbos, las flores y los extremos floridos se secan al sol, cubiertos por hojas de papel para que no se decoloren. Las raíces rizomas, previamente seleccionados y separados de raicillas y fragmentos varios, se exponen al sol directamente. Al atardecer, debe meter todo en casa, al abrigo de la humedad de la noche.

Los productos, perfectamente secos, se conservan en cajas de hojalata o en frascos de cristal limpiados antes de su uso, cada uno con su etiqueta para evitar confusiones, y finalmente se guardan en un lugar seco.

Estas son, en pocas palabras, las reglas generales que ha de seguir la persona que desee recoger plantas medicinales para su u personal. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquiera no puede de repente convertirse en recolector o herborista; es indispensable tener alguna noción de botánica y conocer con toda seguridad las plantas que se desea recoger. Es múy fácil confundirse. Muchas plantas se parecen tanto entre sí que, si no se es buen conocedor, se corre el riesgo de cortar una planta venenosa.

Los REMEDIOS NATURALES, a base de hierbas, raíces, flores y hojas, requieren una cuidadosa selección y preparación de las plantas medicinales, si se desea obtener un preparado eficaz desde el punto de vista terapéutico, ya que sólo así se mantendrán intactos todos los principios medicamentosos activos.

Las plantas medicinales pueden tratarse según tres métodos distintos:

De cocción. La operación consiste en cocer la parte rica en principios activos (flores, hojas, frutos, semillas, raíces o la plentera) durante unos minutos. Para preparar la Decocción o tisana, se pone la parte de la planta escogida en el agua hirviendo se deja cocer a fuego moderado, en un recipiente cubierto, durante el tiempo indicado en cada caso en la receta. Cuando se utilizan raíces, maderas y cortezas, es necesaria la maceración previa en agua templada durante 12-24 horas. El líquido de maceración se usará para la decocción.

Infusión. Se aplica generalmente a aquellas plantas cuyos principios activos podrían alterarse por ebullición. La infusión se obtiene vertiendo sobre la planta el disolvente <agua, vino, vinagre, etc.> a temperatura de ebullición. Es conveniente tapar inmediatamente el recipiente para evitar que las esencias de la planta se evaporen. Se deja al fuego durante el tiempo indicad en la receta. Cuando se usan cortezas, maderas y raíces, se aconseja mantener la infusión durante 10-15 minutos al baño María, con objeto de facilitar la extracción de los principios activos.

Maceración. La operación consiste en dejar la planta sumergida en un disolvente durante un periodo de tiempo más o menos largo. Generalmente se usa la maceración cuando la planta contiene principios activos que se perderían o quedarían modificados por acción del calor, o bien al alterarse el disolvente con el calor. Un producto de la maceración es la tintura, que se prepara dejando durante unos días en alcohol fino (no desnaturalizado) o en vino (tinte vinoso) las plantas bien secas y reducidas a polvo grueso en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Cabe mencionar a tal respecto zumos de verduras y de frutas (verdaderos cócteles de alto poder energético-vitamínico) de hierbas y plantas medicinales, que pueden prepararse fácilmente e casa.

Con las plantas pueden prepararse también:

Cataplasmas: que se obtienen mezclando harinas vegetales con un liquido que puede ser agua, una decocción, una infusión o una solución salina. Pueden utilizarse calientes o frías y son de aplicación exclusivamente externa;

Linimentos: que son medicamentos de consistencia líquida o semilíquida y de uso externo, constituidos por un excipiente gra unido en emulsión a sustancias medicamentosas;

Ungüentos: se preparan batiendo con energía en un recipiente los jugos frescos exprimidos de la planta o de las plantas necesarias (planta entera, hojas, frutas, raíces) o los correspondientes extractos, fluidos y tinturas, todo ello según las dosis indicadas en las distintas recetas. Los ungüentos pueden ser simples o compuesto según si están constituidos por una o varias sustancias medicamentosas;

Pomadas: que, al igual que los ungüentos, están destinadas a la aplicación externa sobre la piel o sobre las mucosas; contienen varios tipos de excipientes, como la vaselina, el aceite de vaselina o la lanolina. Las pomadas se preparan batiendo fuerza en un recipiente adecuado (plato sopero, fuente, etcétera.) los distintos ingredientes indicados en la receta, hasta obtener una emulsión homogénea;

Fumígaciones: sahumerios que permiten introducir en las vías respiratorias, por aspiración, vapores que se obtienen quemando partes de vegetales o poniendo en el agua caliente unas gotas de aceites esenciales;

Extractos fluidos: que deben adquirirse en la farmacia, ya que su preparación requiere un equipo especial.

PREPARACION

En la preparación de infusiones y decocciones es conveniente no utilizar recipientes de aluminio, sino preferiblemente de terracota barnizada o de acero inoxidable, para evitar que los principios activos de las plantas se alteren durante el proceso de preparación. Las infusiones y las tisanas se filtran a través de un colador muy fino, presionando las hierbas con una cuchara. El líquido resultante de la operación de colado puede ser de nuevo filtrado a través de una tela fina. Las tinturas alcohólicas preparadas en casa con plantas frescas y secas deben filtrarse a través de una triple gasa o tela, para luego exprimir los residuos; por el contrario, las que se adquieren directamente en la farmacia o bien se preparan en casa pero con los correspondientes extractos fluidos, no requieren filtrado. Las decocciones o tisanas deben ser coladas y filtradas cuando están todavía calientes, para evitar que se pierdan esas sustancias que al enfriarse precipitarían y serían por tanto eliminadas con las Operaciones de colado y filtrado, Las tisanas y las infusiones deben calentarse al baño María. Para hacer más agradable una tisana o una infusión, puede azucararse o aromatizarse. No se debe en cambio añadir azúcar a los digestivos, que, para que sean realmente tónicos y estimulen la secreción gástrica, deben estar más bien amargos. Para la maceración de las plantas en vino y en alcohol es indispensable usar recipientes de vidrio con cierre hermético.

Durante el periodo de maceración, es necesario agitarlos una vez al día.

Las plantas que deben utilizarse para hacer infusiones, tisanas, etcétera se preparan de la siguiente manera:

a) las flores, las hojas y las plantas enteras deben desmenuzarse;

b) las cortezas y las raíces deben reducirse a pequeños pedazos, a polvo grueso o a raspadura;

c) las semillas y los tallos leñosos deben reducirse a polvo grueso.

Para la preparación de las tinturas alcohólicas se utiliza alcohol cuya gradación varía de una planta a otra. El alcohol etílico rebajado de venta en las farmacias presenta apenas 950, aunque se puede preparar fácilmente alcohol de la gradación deseada partiendo del alcohol de 950, añadiéndole agua destilada o hervida en las dosis siguientes:

16 g de agua destilada o hervida

84 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 800 26 g de agua destilada o hervida

74 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 700 37 g de agua destilada o hervida

63 g de alcohol de 950 100 g de alcohol de 600 47 g de agua destilada o hervida

53 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 500 58 g de agua destilada o hervida

42 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 400 68 g de agua destilada o hervida

32 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 300 79 g de agua destilada o hervida

21 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 200.

Dosis de las tinturas: 1 g de tintura corresponde a 60 gotas del líquido, ya que la densidad de un extracto varía de una planta a otra y es fácil que exista una diferencia de varias gotas de más o de menos según la tintura.

Jarabe simple: se obtiene disolviendo al baño María 170-180 g de azúcar por cada 100 g de agua pura y filtrando luego el resultante a través de un paño grueso.

Jarabes: se pueden preparar de dos formas:

a) recurriendo a los correspondientes extractos fluidos de las plantas elegidas, que podrá adquirir en establecimientos especializados. En tal caso no queda más que preparar el jarabe simple, filtrarlo y unirlo a los extractos;

b) preparando la infusión o la decocción de las plantas elegidas; luego se cuela a través de una tela fina, se exprime, se pesa el agua de coladura y se le añaden 170-180 g de azúcar por cada 100 g del mencionado líquido, derritiéndolo al baño María y pasándolo luego por una tela.

Licores y elixires: los licores y los elixires se pueden preparar:

1) recurriendo a los extractos fluidos de venta en el mercado, a los que basta con añadir el alcohol etílico y el jarabe simple según las dosis indicadas en la receta;

2) prensando o rallando las plantas adquiridas hasta reducirlas a un polvo grueso y dejándolas luego macerar en alcohol durante el tiempo señalado y dentro de un recipiente <botella, vaso> de vidrio bien tapado. Después, se filtra mediante una tela y se exprime. Aparte, se prepara el jarabe simple en la forma que se ha indicado y se une éste a la mezcla, en frío; se deja reposar un par de días; a continuación se filtra a través de una tela triple, o a través de un papel de filtro si se desea obtener un producto más claro.

Las plantas no aromáticas, que contienen principios estables al calor, de las que se aprovechan las raíces, la corteza, las semillas y otras partes duras menos penetrables por parte del agua, se emplean generalmente en forma de decocción o tisana.

La decocción se obtiene vertiendo la planta desmenuzada en la cantidad indicada de agua hirviendo; a continuación se tapa y se deja cocinar a fuego moderado durante 10-20 minutos. A continuación se filtra a través de un trozo de tela limpia o un colador.

Si se preparan pequeñas cantidades de tisana, es conveniente añadir un poco más de agua para compensar las pérdidas debidas a la evaporación y a la absorción por parte de la planta.

  • afrodisiaco: excitante sexual.

  • analgésico: elimina o hace soportable el dolor.

  • anestésico: elimina la sensibilidad.

  • antidisneico: combate la dificultad para respirar.

  • antiespasmódico: calmante de las contracciones musculares.

  • antiflogtstico: combate los procesos inflamatorios.

  • antihelmíntico: vermífugo.

  • antipirético: remedio contra la fiebre.

  • aperitivo: abre el apetito.

  • aséptico: impide las infecciones.

  • astringente: disminuye o detiene una secreción.

  • balsámico: remedio que alivia el dolor.

  • cardiocinético: tónico del corazón.

  • carminativo: favorece la expulsión de los gases intestinales.

  • cáustico: sustancia que quema.

  • colagogo: favorece el flujo biliar.

  • colerético: estimula la producción de bilis en el hígado.

  • depurativo: purifica la sangre, útil en el metabolismo.

  • detergente: limpia las heridas, favoreciendo la cicatrización.

  • diaforético: favorece la exudación.

  • diurético: estimula la secreción de orina.

  • drástico: purgante enérgico.

  • emenagogo: favorece la aparición de la menstruación.

  • emético: estimula el vómito.

  • emoliente: protege las mucosas y atenúa el estado inflamatorio.

  • energético: aumenta las fuerzas vitales.

  • estimulante: estimula las distintas funciones.

  • estomáquico: favorece la función digestiva.

  • eupéptico: favorece la digestión.

  • expectorante: estimula la secreción catarral.

  • galactóforo: favorece la secreción láctea.

  • hemopoyético: favorece la producción de las células sanguineas.

  • hemostático: detiene las hemorragias.

  • hipertensor: aumenta la presión arterial.

  • hipnótico: provoca el sueño, o al menos lo favorece.

  • hipoglucemiante: disminuye el índice de azúcar en sangre.

  • hipotensor: disminuye la presión arterial.

  • laxante: purgante suave.

  • linimento: míscela emoliente para fricciones externas.

  • miótico: contrae la pupila.

  • narcótico: somnífero.

  • nervino: actúa sobre el sistema nervioso.

  • pectoral: para las enfermedades del aparato respiratorio.

  • resolutivo: apto para resolver atascos, obstrucciones, abscesos.

  • revulsivo: provoca un aumento de aflujo sanguíneo.

  • rubefaciente: reclama la sangre hacia la superficie de la epidermis.

  • sialogogo:estimula la secreción salival.

  • tenífugo: remedio contra la tenía o solitaria.

  • tópico: remedio de uso externo (cataplasmas, ungüentos, pomadas, etc.).

  • vasoconstrictor: disminuye el calibre de los vasos sanguíneos.

  • vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos

  • vulnerario: que cura las heridas.

PLANTAS MEDICINALES

omilana | 11, feb

PLANTAS

MEDICINALES

EL EMPLEO de las plantas con fines terapéuticos ha estado siempre presente en la vida del hombre, y mantiene aún una amplia validez a pesar del poderío y de la competencia de la química farmacéutica, basada fundamentalmente en principios activos de síntesis. Sin embargo, la fitoterapia no es una actividad que pueda improvisarse.

El enorme desarrollo de la industria farmacéutica, con sus colosales intereses económicos distribuidos por todo el mundo, así como las indudables ventajas ofrecidas por numerosos productos industriales, han borrado prácticamente la fitoterapia de la práctica de la medicina moderna. La disponibilidad de principios activos en preparaciones perfectamente estabilizadas, a dosis cuidadosamente prefijadas, fácilmente transportables, con efectos terapéuticos en definitiva bastante reconocidos, había en efecto de relegar la fitoterapia a una escasísima utilización.

El reciente despertar del interés por este antiquísimo arte de curar puede considerarse como parte de ese movimiento general de contestación de los aspectos más enajenantes de las sociedades industrializadas contemporáneas, orientado hacia un intento de recuperación de valores humanos aplastados por la máquina consumista.

Con relación a otras formas terapéuticas, que por criticable comodidad se definen como alternativas o heterodoxas, la fitoterapia posee características muy peculiares, sobre todo por lo concreto de sus indicaciones y por la experimentada solidez de éstas, que han pasado la criba de una tradición más que antigua. En efecto, hay que admitir que gran parte de las denominadas prácticas médicas heterodoxas se basan en principios teóricos a menudo bastante disparatados y que, en cualquier caso, contrastan con las posturas más ampliamente aceptadas de la ciencia moderna; además, una parte nada despreciable de sus recursos operativos están caracterizados por una gratuidad difícilmente aceptable en el plano racional.

VALIDEZ DE LA FITOTERAPIA

Infusiones, tisanas y tinturas han sido sin duda derrotadas por la farmacología química, que no obstante reconoce en general la validez científica de aquéllas, aunque niega, y no sólo por conflicto de intereses, la posibilidad de utilización de las mismas a gran escala en la práctica médica diaria. En la hipertensión, por ejemplo, sería criminal confiar la suerte de un paciente al ajo y al muérdago en lugar de recurrir a los fármacos hipotensores de síntesis, que en los últimos tiempos han revolucionado la terapia de esta forma patógena. Sin embargo, la fitoterapia podría constituir un baluarte frente al excesivo y peligroso consumo de fármacos, detectable sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La fitoterapia no consiste tanto en recurrir al herbolario más que a la farmacia, sino más bien en aceptar y alimentar un nuevo planteamiento de la propia existencia, basada esencialmente en una recuperación de la naturaleza y de sus recursos, entre los cuales se encuentran también, aunque no sólo, las plantas medicinales. Se trata, en definitiva, de romper con los estereotipos de la sociedad consumista para apreciar las cosas que nos rodean y sus aplicaciones.

En este caso, la fitoterapia es en primer lugar necesidad de recuperar la capacidad de reconocer y distinguir, basándonos en la experiencia de nuestros antepasados y no abandonándonos a la actuación, a menudo dudosa, de quien se dedica comercialmente a las plantas; por consiguiente, y dentro de lo posible, hay que proceder personalmente a la recolección de las plantas de utilidad, a su conservación y a la extracción de los principios activos, reconstruyendo una comunión con la naturaleza que es el fundamento primordial de una vida mejor.

RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La mejor época para recoger y conservar plantas medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño. Para extraer de las misma la mayor cantidad posible de principios activos es necesario escoger días claros, soleados, comenzando la recolección a final de la mañana, con objeto de que tallos, hojas y flores estén perfectamente secos, y otorgando preferencia a los ejemplares más hermosos. De algunas plantas se recogen flores y hojas, de otras los extremos en flor; de pocas se utilizan sólo las raíces, los rizomas o los bulbos, Ello depende del género de la planta y de cuales de sus partes sean más ricas en principios activos.

Recoger no significa destruir. Todo ha de cogerse con delicadeza, con objeto de que la planta no sufra. La raíz será arrancada sólo cuando tengan que recogerse raíces, rizomas o bulbos. Las hojas se recogen cuando en el tallo aparecen los capullos de las flores, ya que antes de la floración son poco activas porque contienen demasiada agua; después de la floración son también insuficientemente activas, porque han dado a las flores lo mejor de sí mismas.

Las flores han de recogerse inmediatamente después de brotar, porque es entonces cuando poseen una mayor riqueza en principios activos. Unicamente las flores de la manzanilla y del árnica pueden recogerse cuando todavía son capullos.

Hay plantas, como el romero y la salvia, que poseen tallo, hojas y flores muy ricos en aceites esenciales; de estas plantas habrá que recoger los extremos floridos. Por otro lado, si la planta esconde celosamente sus principios activos en las raíces, el recolector deberá hacer distinción entre planta bienal y planta anual. En el primer caso la raíz ha de ser recogida en primave ra, época del despertar, cuando está turgente y llena de humores. Si por el contrario se trata de una planta anual o de una planta bulbosa, raíz y bulbo deberán recogerse en otoño o después de la caída de la hoja, época en la que los jugos nutritivos de la planta vuelven a bajar a la base antes de que la llegada del invierno la haga morir. Por cuanto respecta a las plantas de las que se usan las ramas, porque son más ricas en principios activos, la época de recolección varía de una especie a otra. Las hojas, cuidadosamente seleccionadas y limpiadas, se dejan secar al aire y a la sombra, extendidas sobre esteras, cañizos, etc. Los bulbos, las flores y los extremos floridos se secan al sol, cubiertos por hojas de papel para que no se decoloren. Las raíces rizomas, previamente seleccionados y separados de raicillas y fragmentos varios, se exponen al sol directamente. Al atardecer, debe meter todo en casa, al abrigo de la humedad de la noche.

Los productos, perfectamente secos, se conservan en cajas de hojalata o en frascos de cristal limpiados antes de su uso, cada uno con su etiqueta para evitar confusiones, y finalmente se guardan en un lugar seco.

Estas son, en pocas palabras, las reglas generales que ha de seguir la persona que desee recoger plantas medicinales para su u personal. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquiera no puede de repente convertirse en recolector o herborista; es indispensable tener alguna noción de botánica y conocer con toda seguridad las plantas que se desea recoger. Es múy fácil confundirse. Muchas plantas se parecen tanto entre sí que, si no se es buen conocedor, se corre el riesgo de cortar una planta venenosa.

Los REMEDIOS NATURALES, a base de hierbas, raíces, flores y hojas, requieren una cuidadosa selección y preparación de las plantas medicinales, si se desea obtener un preparado eficaz desde el punto de vista terapéutico, ya que sólo así se mantendrán intactos todos los principios medicamentosos activos.

Las plantas medicinales pueden tratarse según tres métodos distintos:

De cocción. La operación consiste en cocer la parte rica en principios activos (flores, hojas, frutos, semillas, raíces o la plentera) durante unos minutos. Para preparar la Decocción o tisana, se pone la parte de la planta escogida en el agua hirviendo se deja cocer a fuego moderado, en un recipiente cubierto, durante el tiempo indicado en cada caso en la receta. Cuando se utilizan raíces, maderas y cortezas, es necesaria la maceración previa en agua templada durante 12-24 horas. El líquido de maceración se usará para la decocción.

Infusión. Se aplica generalmente a aquellas plantas cuyos principios activos podrían alterarse por ebullición. La infusión se obtiene vertiendo sobre la planta el disolvente <agua, vino, vinagre, etc.> a temperatura de ebullición. Es conveniente tapar inmediatamente el recipiente para evitar que las esencias de la planta se evaporen. Se deja al fuego durante el tiempo indicad en la receta. Cuando se usan cortezas, maderas y raíces, se aconseja mantener la infusión durante 10-15 minutos al baño María, con objeto de facilitar la extracción de los principios activos.

Maceración. La operación consiste en dejar la planta sumergida en un disolvente durante un periodo de tiempo más o menos largo. Generalmente se usa la maceración cuando la planta contiene principios activos que se perderían o quedarían modificados por acción del calor, o bien al alterarse el disolvente con el calor. Un producto de la maceración es la tintura, que se prepara dejando durante unos días en alcohol fino (no desnaturalizado) o en vino (tinte vinoso) las plantas bien secas y reducidas a polvo grueso en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Cabe mencionar a tal respecto zumos de verduras y de frutas (verdaderos cócteles de alto poder energético-vitamínico) de hierbas y plantas medicinales, que pueden prepararse fácilmente e casa.

Con las plantas pueden prepararse también:

Cataplasmas: que se obtienen mezclando harinas vegetales con un liquido que puede ser agua, una decocción, una infusión o una solución salina. Pueden utilizarse calientes o frías y son de aplicación exclusivamente externa;

Linimentos: que son medicamentos de consistencia líquida o semilíquida y de uso externo, constituidos por un excipiente gra unido en emulsión a sustancias medicamentosas;

Ungüentos: se preparan batiendo con energía en un recipiente los jugos frescos exprimidos de la planta o de las plantas necesarias (planta entera, hojas, frutas, raíces) o los correspondientes extractos, fluidos y tinturas, todo ello según las dosis indicadas en las distintas recetas. Los ungüentos pueden ser simples o compuesto según si están constituidos por una o varias sustancias medicamentosas;

Pomadas: que, al igual que los ungüentos, están destinadas a la aplicación externa sobre la piel o sobre las mucosas; contienen varios tipos de excipientes, como la vaselina, el aceite de vaselina o la lanolina. Las pomadas se preparan batiendo fuerza en un recipiente adecuado (plato sopero, fuente, etcétera.) los distintos ingredientes indicados en la receta, hasta obtener una emulsión homogénea;

Fumígaciones: sahumerios que permiten introducir en las vías respiratorias, por aspiración, vapores que se obtienen quemando partes de vegetales o poniendo en el agua caliente unas gotas de aceites esenciales;

Extractos fluidos: que deben adquirirse en la farmacia, ya que su preparación requiere un equipo especial.

PREPARACION

En la preparación de infusiones y decocciones es conveniente no utilizar recipientes de aluminio, sino preferiblemente de terracota barnizada o de acero inoxidable, para evitar que los principios activos de las plantas se alteren durante el proceso de preparación. Las infusiones y las tisanas se filtran a través de un colador muy fino, presionando las hierbas con una cuchara. El líquido resultante de la operación de colado puede ser de nuevo filtrado a través de una tela fina. Las tinturas alcohólicas preparadas en casa con plantas frescas y secas deben filtrarse a través de una triple gasa o tela, para luego exprimir los residuos; por el contrario, las que se adquieren directamente en la farmacia o bien se preparan en casa pero con los correspondientes extractos fluidos, no requieren filtrado. Las decocciones o tisanas deben ser coladas y filtradas cuando están todavía calientes, para evitar que se pierdan esas sustancias que al enfriarse precipitarían y serían por tanto eliminadas con las Operaciones de colado y filtrado, Las tisanas y las infusiones deben calentarse al baño María. Para hacer más agradable una tisana o una infusión, puede azucararse o aromatizarse. No se debe en cambio añadir azúcar a los digestivos, que, para que sean realmente tónicos y estimulen la secreción gástrica, deben estar más bien amargos. Para la maceración de las plantas en vino y en alcohol es indispensable usar recipientes de vidrio con cierre hermético.

Durante el periodo de maceración, es necesario agitarlos una vez al día.

Las plantas que deben utilizarse para hacer infusiones, tisanas, etcétera se preparan de la siguiente manera:

a) las flores, las hojas y las plantas enteras deben desmenuzarse;

b) las cortezas y las raíces deben reducirse a pequeños pedazos, a polvo grueso o a raspadura;

c) las semillas y los tallos leñosos deben reducirse a polvo grueso.

Para la preparación de las tinturas alcohólicas se utiliza alcohol cuya gradación varía de una planta a otra. El alcohol etílico rebajado de venta en las farmacias presenta apenas 950, aunque se puede preparar fácilmente alcohol de la gradación deseada partiendo del alcohol de 950, añadiéndole agua destilada o hervida en las dosis siguientes:

16 g de agua destilada o hervida

84 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 800 26 g de agua destilada o hervida

74 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 700 37 g de agua destilada o hervida

63 g de alcohol de 950 100 g de alcohol de 600 47 g de agua destilada o hervida

53 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 500 58 g de agua destilada o hervida

42 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 400 68 g de agua destilada o hervida

32 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 300 79 g de agua destilada o hervida

21 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 200.

Dosis de las tinturas: 1 g de tintura corresponde a 60 gotas del líquido, ya que la densidad de un extracto varía de una planta a otra y es fácil que exista una diferencia de varias gotas de más o de menos según la tintura.

Jarabe simple: se obtiene disolviendo al baño María 170-180 g de azúcar por cada 100 g de agua pura y filtrando luego el resultante a través de un paño grueso.

Jarabes: se pueden preparar de dos formas:

a) recurriendo a los correspondientes extractos fluidos de las plantas elegidas, que podrá adquirir en establecimientos especializados. En tal caso no queda más que preparar el jarabe simple, filtrarlo y unirlo a los extractos;

b) preparando la infusión o la decocción de las plantas elegidas; luego se cuela a través de una tela fina, se exprime, se pesa el agua de coladura y se le añaden 170-180 g de azúcar por cada 100 g del mencionado líquido, derritiéndolo al baño María y pasándolo luego por una tela.

Licores y elixires: los licores y los elixires se pueden preparar:

1) recurriendo a los extractos fluidos de venta en el mercado, a los que basta con añadir el alcohol etílico y el jarabe simple según las dosis indicadas en la receta;

2) prensando o rallando las plantas adquiridas hasta reducirlas a un polvo grueso y dejándolas luego macerar en alcohol durante el tiempo señalado y dentro de un recipiente <botella, vaso> de vidrio bien tapado. Después, se filtra mediante una tela y se exprime. Aparte, se prepara el jarabe simple en la forma que se ha indicado y se une éste a la mezcla, en frío; se deja reposar un par de días; a continuación se filtra a través de una tela triple, o a través de un papel de filtro si se desea obtener un producto más claro.

Las plantas no aromáticas, que contienen principios estables al calor, de las que se aprovechan las raíces, la corteza, las semillas y otras partes duras menos penetrables por parte del agua, se emplean generalmente en forma de decocción o tisana.

La decocción se obtiene vertiendo la planta desmenuzada en la cantidad indicada de agua hirviendo; a continuación se tapa y se deja cocinar a fuego moderado durante 10-20 minutos. A continuación se filtra a través de un trozo de tela limpia o un colador.

Si se preparan pequeñas cantidades de tisana, es conveniente añadir un poco más de agua para compensar las pérdidas debidas a la evaporación y a la absorción por parte de la planta.

  • afrodisiaco: excitante sexual.

  • analgésico: elimina o hace soportable el dolor.

  • anestésico: elimina la sensibilidad.

  • antidisneico: combate la dificultad para respirar.

  • antiespasmódico: calmante de las contracciones musculares.

  • antiflogtstico: combate los procesos inflamatorios.

  • antihelmíntico: vermífugo.

  • antipirético: remedio contra la fiebre.

  • aperitivo: abre el apetito.

  • aséptico: impide las infecciones.

  • astringente: disminuye o detiene una secreción.

  • balsámico: remedio que alivia el dolor.

  • cardiocinético: tónico del corazón.

  • carminativo: favorece la expulsión de los gases intestinales.

  • cáustico: sustancia que quema.

  • colagogo: favorece el flujo biliar.

  • colerético: estimula la producción de bilis en el hígado.

  • depurativo: purifica la sangre, útil en el metabolismo.

  • detergente: limpia las heridas, favoreciendo la cicatrización.

  • diaforético: favorece la exudación.

  • diurético: estimula la secreción de orina.

  • drástico: purgante enérgico.

  • emenagogo: favorece la aparición de la menstruación.

  • emético: estimula el vómito.

  • emoliente: protege las mucosas y atenúa el estado inflamatorio.

  • energético: aumenta las fuerzas vitales.

  • estimulante: estimula las distintas funciones.

  • estomáquico: favorece la función digestiva.

  • eupéptico: favorece la digestión.

  • expectorante: estimula la secreción catarral.

  • galactóforo: favorece la secreción láctea.

  • hemopoyético: favorece la producción de las células sanguineas.

  • hemostático: detiene las hemorragias.

  • hipertensor: aumenta la presión arterial.

  • hipnótico: provoca el sueño, o al menos lo favorece.

  • hipoglucemiante: disminuye el índice de azúcar en sangre.

  • hipotensor: disminuye la presión arterial.

  • laxante: purgante suave.

  • linimento: míscela emoliente para fricciones externas.

  • miótico: contrae la pupila.

  • narcótico: somnífero.

  • nervino: actúa sobre el sistema nervioso.

  • pectoral: para las enfermedades del aparato respiratorio.

  • resolutivo: apto para resolver atascos, obstrucciones, abscesos.

  • revulsivo: provoca un aumento de aflujo sanguíneo.

  • rubefaciente: reclama la sangre hacia la superficie de la epidermis.

  • sialogogo:estimula la secreción salival.

  • tenífugo: remedio contra la tenía o solitaria.

  • tópico: remedio de uso externo (cataplasmas, ungüentos, pomadas, etc.).

  • vasoconstrictor: disminuye el calibre de los vasos sanguíneos.

  • vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos

  • vulnerario: que cura las heridas.

PLANTAS MEDICINALES

omilana | 11, feb

PLANTAS

MEDICINALES

EL EMPLEO de las plantas con fines terapéuticos ha estado siempre presente en la vida del hombre, y mantiene aún una amplia validez a pesar del poderío y de la competencia de la química farmacéutica, basada fundamentalmente en principios activos de síntesis. Sin embargo, la fitoterapia no es una actividad que pueda improvisarse.

El enorme desarrollo de la industria farmacéutica, con sus colosales intereses económicos distribuidos por todo el mundo, así como las indudables ventajas ofrecidas por numerosos productos industriales, han borrado prácticamente la fitoterapia de la práctica de la medicina moderna. La disponibilidad de principios activos en preparaciones perfectamente estabilizadas, a dosis cuidadosamente prefijadas, fácilmente transportables, con efectos terapéuticos en definitiva bastante reconocidos, había en efecto de relegar la fitoterapia a una escasísima utilización.

El reciente despertar del interés por este antiquísimo arte de curar puede considerarse como parte de ese movimiento general de contestación de los aspectos más enajenantes de las sociedades industrializadas contemporáneas, orientado hacia un intento de recuperación de valores humanos aplastados por la máquina consumista.

Con relación a otras formas terapéuticas, que por criticable comodidad se definen como alternativas o heterodoxas, la fitoterapia posee características muy peculiares, sobre todo por lo concreto de sus indicaciones y por la experimentada solidez de éstas, que han pasado la criba de una tradición más que antigua. En efecto, hay que admitir que gran parte de las denominadas prácticas médicas heterodoxas se basan en principios teóricos a menudo bastante disparatados y que, en cualquier caso, contrastan con las posturas más ampliamente aceptadas de la ciencia moderna; además, una parte nada despreciable de sus recursos operativos están caracterizados por una gratuidad difícilmente aceptable en el plano racional.

VALIDEZ DE LA FITOTERAPIA

Infusiones, tisanas y tinturas han sido sin duda derrotadas por la farmacología química, que no obstante reconoce en general la validez científica de aquéllas, aunque niega, y no sólo por conflicto de intereses, la posibilidad de utilización de las mismas a gran escala en la práctica médica diaria. En la hipertensión, por ejemplo, sería criminal confiar la suerte de un paciente al ajo y al muérdago en lugar de recurrir a los fármacos hipotensores de síntesis, que en los últimos tiempos han revolucionado la terapia de esta forma patógena. Sin embargo, la fitoterapia podría constituir un baluarte frente al excesivo y peligroso consumo de fármacos, detectable sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La fitoterapia no consiste tanto en recurrir al herbolario más que a la farmacia, sino más bien en aceptar y alimentar un nuevo planteamiento de la propia existencia, basada esencialmente en una recuperación de la naturaleza y de sus recursos, entre los cuales se encuentran también, aunque no sólo, las plantas medicinales. Se trata, en definitiva, de romper con los estereotipos de la sociedad consumista para apreciar las cosas que nos rodean y sus aplicaciones.

En este caso, la fitoterapia es en primer lugar necesidad de recuperar la capacidad de reconocer y distinguir, basándonos en la experiencia de nuestros antepasados y no abandonándonos a la actuación, a menudo dudosa, de quien se dedica comercialmente a las plantas; por consiguiente, y dentro de lo posible, hay que proceder personalmente a la recolección de las plantas de utilidad, a su conservación y a la extracción de los principios activos, reconstruyendo una comunión con la naturaleza que es el fundamento primordial de una vida mejor.

RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La mejor época para recoger y conservar plantas medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño. Para extraer de las misma la mayor cantidad posible de principios activos es necesario escoger días claros, soleados, comenzando la recolección a final de la mañana, con objeto de que tallos, hojas y flores estén perfectamente secos, y otorgando preferencia a los ejemplares más hermosos. De algunas plantas se recogen flores y hojas, de otras los extremos en flor; de pocas se utilizan sólo las raíces, los rizomas o los bulbos, Ello depende del género de la planta y de cuales de sus partes sean más ricas en principios activos.

Recoger no significa destruir. Todo ha de cogerse con delicadeza, con objeto de que la planta no sufra. La raíz será arrancada sólo cuando tengan que recogerse raíces, rizomas o bulbos. Las hojas se recogen cuando en el tallo aparecen los capullos de las flores, ya que antes de la floración son poco activas porque contienen demasiada agua; después de la floración son también insuficientemente activas, porque han dado a las flores lo mejor de sí mismas.

Las flores han de recogerse inmediatamente después de brotar, porque es entonces cuando poseen una mayor riqueza en principios activos. Unicamente las flores de la manzanilla y del árnica pueden recogerse cuando todavía son capullos.

Hay plantas, como el romero y la salvia, que poseen tallo, hojas y flores muy ricos en aceites esenciales; de estas plantas habrá que recoger los extremos floridos. Por otro lado, si la planta esconde celosamente sus principios activos en las raíces, el recolector deberá hacer distinción entre planta bienal y planta anual. En el primer caso la raíz ha de ser recogida en primave ra, época del despertar, cuando está turgente y llena de humores. Si por el contrario se trata de una planta anual o de una planta bulbosa, raíz y bulbo deberán recogerse en otoño o después de la caída de la hoja, época en la que los jugos nutritivos de la planta vuelven a bajar a la base antes de que la llegada del invierno la haga morir. Por cuanto respecta a las plantas de las que se usan las ramas, porque son más ricas en principios activos, la época de recolección varía de una especie a otra. Las hojas, cuidadosamente seleccionadas y limpiadas, se dejan secar al aire y a la sombra, extendidas sobre esteras, cañizos, etc. Los bulbos, las flores y los extremos floridos se secan al sol, cubiertos por hojas de papel para que no se decoloren. Las raíces rizomas, previamente seleccionados y separados de raicillas y fragmentos varios, se exponen al sol directamente. Al atardecer, debe meter todo en casa, al abrigo de la humedad de la noche.

Los productos, perfectamente secos, se conservan en cajas de hojalata o en frascos de cristal limpiados antes de su uso, cada uno con su etiqueta para evitar confusiones, y finalmente se guardan en un lugar seco.

Estas son, en pocas palabras, las reglas generales que ha de seguir la persona que desee recoger plantas medicinales para su u personal. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquiera no puede de repente convertirse en recolector o herborista; es indispensable tener alguna noción de botánica y conocer con toda seguridad las plantas que se desea recoger. Es múy fácil confundirse. Muchas plantas se parecen tanto entre sí que, si no se es buen conocedor, se corre el riesgo de cortar una planta venenosa.

Los REMEDIOS NATURALES, a base de hierbas, raíces, flores y hojas, requieren una cuidadosa selección y preparación de las plantas medicinales, si se desea obtener un preparado eficaz desde el punto de vista terapéutico, ya que sólo así se mantendrán intactos todos los principios medicamentosos activos.

Las plantas medicinales pueden tratarse según tres métodos distintos:

De cocción. La operación consiste en cocer la parte rica en principios activos (flores, hojas, frutos, semillas, raíces o la plentera) durante unos minutos. Para preparar la Decocción o tisana, se pone la parte de la planta escogida en el agua hirviendo se deja cocer a fuego moderado, en un recipiente cubierto, durante el tiempo indicado en cada caso en la receta. Cuando se utilizan raíces, maderas y cortezas, es necesaria la maceración previa en agua templada durante 12-24 horas. El líquido de maceración se usará para la decocción.

Infusión. Se aplica generalmente a aquellas plantas cuyos principios activos podrían alterarse por ebullición. La infusión se obtiene vertiendo sobre la planta el disolvente <agua, vino, vinagre, etc.> a temperatura de ebullición. Es conveniente tapar inmediatamente el recipiente para evitar que las esencias de la planta se evaporen. Se deja al fuego durante el tiempo indicad en la receta. Cuando se usan cortezas, maderas y raíces, se aconseja mantener la infusión durante 10-15 minutos al baño María, con objeto de facilitar la extracción de los principios activos.

Maceración. La operación consiste en dejar la planta sumergida en un disolvente durante un periodo de tiempo más o menos largo. Generalmente se usa la maceración cuando la planta contiene principios activos que se perderían o quedarían modificados por acción del calor, o bien al alterarse el disolvente con el calor. Un producto de la maceración es la tintura, que se prepara dejando durante unos días en alcohol fino (no desnaturalizado) o en vino (tinte vinoso) las plantas bien secas y reducidas a polvo grueso en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Cabe mencionar a tal respecto zumos de verduras y de frutas (verdaderos cócteles de alto poder energético-vitamínico) de hierbas y plantas medicinales, que pueden prepararse fácilmente e casa.

Con las plantas pueden prepararse también:

Cataplasmas: que se obtienen mezclando harinas vegetales con un liquido que puede ser agua, una decocción, una infusión o una solución salina. Pueden utilizarse calientes o frías y son de aplicación exclusivamente externa;

Linimentos: que son medicamentos de consistencia líquida o semilíquida y de uso externo, constituidos por un excipiente gra unido en emulsión a sustancias medicamentosas;

Ungüentos: se preparan batiendo con energía en un recipiente los jugos frescos exprimidos de la planta o de las plantas necesarias (planta entera, hojas, frutas, raíces) o los correspondientes extractos, fluidos y tinturas, todo ello según las dosis indicadas en las distintas recetas. Los ungüentos pueden ser simples o compuesto según si están constituidos por una o varias sustancias medicamentosas;

Pomadas: que, al igual que los ungüentos, están destinadas a la aplicación externa sobre la piel o sobre las mucosas; contienen varios tipos de excipientes, como la vaselina, el aceite de vaselina o la lanolina. Las pomadas se preparan batiendo fuerza en un recipiente adecuado (plato sopero, fuente, etcétera.) los distintos ingredientes indicados en la receta, hasta obtener una emulsión homogénea;

Fumígaciones: sahumerios que permiten introducir en las vías respiratorias, por aspiración, vapores que se obtienen quemando partes de vegetales o poniendo en el agua caliente unas gotas de aceites esenciales;

Extractos fluidos: que deben adquirirse en la farmacia, ya que su preparación requiere un equipo especial.

PREPARACION

En la preparación de infusiones y decocciones es conveniente no utilizar recipientes de aluminio, sino preferiblemente de terracota barnizada o de acero inoxidable, para evitar que los principios activos de las plantas se alteren durante el proceso de preparación. Las infusiones y las tisanas se filtran a través de un colador muy fino, presionando las hierbas con una cuchara. El líquido resultante de la operación de colado puede ser de nuevo filtrado a través de una tela fina. Las tinturas alcohólicas preparadas en casa con plantas frescas y secas deben filtrarse a través de una triple gasa o tela, para luego exprimir los residuos; por el contrario, las que se adquieren directamente en la farmacia o bien se preparan en casa pero con los correspondientes extractos fluidos, no requieren filtrado. Las decocciones o tisanas deben ser coladas y filtradas cuando están todavía calientes, para evitar que se pierdan esas sustancias que al enfriarse precipitarían y serían por tanto eliminadas con las Operaciones de colado y filtrado, Las tisanas y las infusiones deben calentarse al baño María. Para hacer más agradable una tisana o una infusión, puede azucararse o aromatizarse. No se debe en cambio añadir azúcar a los digestivos, que, para que sean realmente tónicos y estimulen la secreción gástrica, deben estar más bien amargos. Para la maceración de las plantas en vino y en alcohol es indispensable usar recipientes de vidrio con cierre hermético.

Durante el periodo de maceración, es necesario agitarlos una vez al día.

Las plantas que deben utilizarse para hacer infusiones, tisanas, etcétera se preparan de la siguiente manera:

a) las flores, las hojas y las plantas enteras deben desmenuzarse;

b) las cortezas y las raíces deben reducirse a pequeños pedazos, a polvo grueso o a raspadura;

c) las semillas y los tallos leñosos deben reducirse a polvo grueso.

Para la preparación de las tinturas alcohólicas se utiliza alcohol cuya gradación varía de una planta a otra. El alcohol etílico rebajado de venta en las farmacias presenta apenas 950, aunque se puede preparar fácilmente alcohol de la gradación deseada partiendo del alcohol de 950, añadiéndole agua destilada o hervida en las dosis siguientes:

16 g de agua destilada o hervida

84 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 800 26 g de agua destilada o hervida

74 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 700 37 g de agua destilada o hervida

63 g de alcohol de 950 100 g de alcohol de 600 47 g de agua destilada o hervida

53 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 500 58 g de agua destilada o hervida

42 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 400 68 g de agua destilada o hervida

32 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 300 79 g de agua destilada o hervida

21 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 200.

Dosis de las tinturas: 1 g de tintura corresponde a 60 gotas del líquido, ya que la densidad de un extracto varía de una planta a otra y es fácil que exista una diferencia de varias gotas de más o de menos según la tintura.

Jarabe simple: se obtiene disolviendo al baño María 170-180 g de azúcar por cada 100 g de agua pura y filtrando luego el resultante a través de un paño grueso.

Jarabes: se pueden preparar de dos formas:

a) recurriendo a los correspondientes extractos fluidos de las plantas elegidas, que podrá adquirir en establecimientos especializados. En tal caso no queda más que preparar el jarabe simple, filtrarlo y unirlo a los extractos;

b) preparando la infusión o la decocción de las plantas elegidas; luego se cuela a través de una tela fina, se exprime, se pesa el agua de coladura y se le añaden 170-180 g de azúcar por cada 100 g del mencionado líquido, derritiéndolo al baño María y pasándolo luego por una tela.

Licores y elixires: los licores y los elixires se pueden preparar:

1) recurriendo a los extractos fluidos de venta en el mercado, a los que basta con añadir el alcohol etílico y el jarabe simple según las dosis indicadas en la receta;

2) prensando o rallando las plantas adquiridas hasta reducirlas a un polvo grueso y dejándolas luego macerar en alcohol durante el tiempo señalado y dentro de un recipiente <botella, vaso> de vidrio bien tapado. Después, se filtra mediante una tela y se exprime. Aparte, se prepara el jarabe simple en la forma que se ha indicado y se une éste a la mezcla, en frío; se deja reposar un par de días; a continuación se filtra a través de una tela triple, o a través de un papel de filtro si se desea obtener un producto más claro.

Las plantas no aromáticas, que contienen principios estables al calor, de las que se aprovechan las raíces, la corteza, las semillas y otras partes duras menos penetrables por parte del agua, se emplean generalmente en forma de decocción o tisana.

La decocción se obtiene vertiendo la planta desmenuzada en la cantidad indicada de agua hirviendo; a continuación se tapa y se deja cocinar a fuego moderado durante 10-20 minutos. A continuación se filtra a través de un trozo de tela limpia o un colador.

Si se preparan pequeñas cantidades de tisana, es conveniente añadir un poco más de agua para compensar las pérdidas debidas a la evaporación y a la absorción por parte de la planta.

  • afrodisiaco: excitante sexual.

  • analgésico: elimina o hace soportable el dolor.

  • anestésico: elimina la sensibilidad.

  • antidisneico: combate la dificultad para respirar.

  • antiespasmódico: calmante de las contracciones musculares.

  • antiflogtstico: combate los procesos inflamatorios.

  • antihelmíntico: vermífugo.

  • antipirético: remedio contra la fiebre.

  • aperitivo: abre el apetito.

  • aséptico: impide las infecciones.

  • astringente: disminuye o detiene una secreción.

  • balsámico: remedio que alivia el dolor.

  • cardiocinético: tónico del corazón.

  • carminativo: favorece la expulsión de los gases intestinales.

  • cáustico: sustancia que quema.

  • colagogo: favorece el flujo biliar.

  • colerético: estimula la producción de bilis en el hígado.

  • depurativo: purifica la sangre, útil en el metabolismo.

  • detergente: limpia las heridas, favoreciendo la cicatrización.

  • diaforético: favorece la exudación.

  • diurético: estimula la secreción de orina.

  • drástico: purgante enérgico.

  • emenagogo: favorece la aparición de la menstruación.

  • emético: estimula el vómito.

  • emoliente: protege las mucosas y atenúa el estado inflamatorio.

  • energético: aumenta las fuerzas vitales.

  • estimulante: estimula las distintas funciones.

  • estomáquico: favorece la función digestiva.

  • eupéptico: favorece la digestión.

  • expectorante: estimula la secreción catarral.

  • galactóforo: favorece la secreción láctea.

  • hemopoyético: favorece la producción de las células sanguineas.

  • hemostático: detiene las hemorragias.

  • hipertensor: aumenta la presión arterial.

  • hipnótico: provoca el sueño, o al menos lo favorece.

  • hipoglucemiante: disminuye el índice de azúcar en sangre.

  • hipotensor: disminuye la presión arterial.

  • laxante: purgante suave.

  • linimento: míscela emoliente para fricciones externas.

  • miótico: contrae la pupila.

  • narcótico: somnífero.

  • nervino: actúa sobre el sistema nervioso.

  • pectoral: para las enfermedades del aparato respiratorio.

  • resolutivo: apto para resolver atascos, obstrucciones, abscesos.

  • revulsivo: provoca un aumento de aflujo sanguíneo.

  • rubefaciente: reclama la sangre hacia la superficie de la epidermis.

  • sialogogo:estimula la secreción salival.

  • tenífugo: remedio contra la tenía o solitaria.

  • tópico: remedio de uso externo (cataplasmas, ungüentos, pomadas, etc.).

  • vasoconstrictor: disminuye el calibre de los vasos sanguíneos.

  • vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos

  • vulnerario: que cura las heridas.

PLANTAS MEDICINALES

omilana | 11, feb

PLANTAS

MEDICINALES

EL EMPLEO de las plantas con fines terapéuticos ha estado siempre presente en la vida del hombre, y mantiene aún una amplia validez a pesar del poderío y de la competencia de la química farmacéutica, basada fundamentalmente en principios activos de síntesis. Sin embargo, la fitoterapia no es una actividad que pueda improvisarse.

El enorme desarrollo de la industria farmacéutica, con sus colosales intereses económicos distribuidos por todo el mundo, así como las indudables ventajas ofrecidas por numerosos productos industriales, han borrado prácticamente la fitoterapia de la práctica de la medicina moderna. La disponibilidad de principios activos en preparaciones perfectamente estabilizadas, a dosis cuidadosamente prefijadas, fácilmente transportables, con efectos terapéuticos en definitiva bastante reconocidos, había en efecto de relegar la fitoterapia a una escasísima utilización.

El reciente despertar del interés por este antiquísimo arte de curar puede considerarse como parte de ese movimiento general de contestación de los aspectos más enajenantes de las sociedades industrializadas contemporáneas, orientado hacia un intento de recuperación de valores humanos aplastados por la máquina consumista.

Con relación a otras formas terapéuticas, que por criticable comodidad se definen como alternativas o heterodoxas, la fitoterapia posee características muy peculiares, sobre todo por lo concreto de sus indicaciones y por la experimentada solidez de éstas, que han pasado la criba de una tradición más que antigua. En efecto, hay que admitir que gran parte de las denominadas prácticas médicas heterodoxas se basan en principios teóricos a menudo bastante disparatados y que, en cualquier caso, contrastan con las posturas más ampliamente aceptadas de la ciencia moderna; además, una parte nada despreciable de sus recursos operativos están caracterizados por una gratuidad difícilmente aceptable en el plano racional.

VALIDEZ DE LA FITOTERAPIA

Infusiones, tisanas y tinturas han sido sin duda derrotadas por la farmacología química, que no obstante reconoce en general la validez científica de aquéllas, aunque niega, y no sólo por conflicto de intereses, la posibilidad de utilización de las mismas a gran escala en la práctica médica diaria. En la hipertensión, por ejemplo, sería criminal confiar la suerte de un paciente al ajo y al muérdago en lugar de recurrir a los fármacos hipotensores de síntesis, que en los últimos tiempos han revolucionado la terapia de esta forma patógena. Sin embargo, la fitoterapia podría constituir un baluarte frente al excesivo y peligroso consumo de fármacos, detectable sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La fitoterapia no consiste tanto en recurrir al herbolario más que a la farmacia, sino más bien en aceptar y alimentar un nuevo planteamiento de la propia existencia, basada esencialmente en una recuperación de la naturaleza y de sus recursos, entre los cuales se encuentran también, aunque no sólo, las plantas medicinales. Se trata, en definitiva, de romper con los estereotipos de la sociedad consumista para apreciar las cosas que nos rodean y sus aplicaciones.

En este caso, la fitoterapia es en primer lugar necesidad de recuperar la capacidad de reconocer y distinguir, basándonos en la experiencia de nuestros antepasados y no abandonándonos a la actuación, a menudo dudosa, de quien se dedica comercialmente a las plantas; por consiguiente, y dentro de lo posible, hay que proceder personalmente a la recolección de las plantas de utilidad, a su conservación y a la extracción de los principios activos, reconstruyendo una comunión con la naturaleza que es el fundamento primordial de una vida mejor.

RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La mejor época para recoger y conservar plantas medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño. Para extraer de las misma la mayor cantidad posible de principios activos es necesario escoger días claros, soleados, comenzando la recolección a final de la mañana, con objeto de que tallos, hojas y flores estén perfectamente secos, y otorgando preferencia a los ejemplares más hermosos. De algunas plantas se recogen flores y hojas, de otras los extremos en flor; de pocas se utilizan sólo las raíces, los rizomas o los bulbos, Ello depende del género de la planta y de cuales de sus partes sean más ricas en principios activos.

Recoger no significa destruir. Todo ha de cogerse con delicadeza, con objeto de que la planta no sufra. La raíz será arrancada sólo cuando tengan que recogerse raíces, rizomas o bulbos. Las hojas se recogen cuando en el tallo aparecen los capullos de las flores, ya que antes de la floración son poco activas porque contienen demasiada agua; después de la floración son también insuficientemente activas, porque han dado a las flores lo mejor de sí mismas.

Las flores han de recogerse inmediatamente después de brotar, porque es entonces cuando poseen una mayor riqueza en principios activos. Unicamente las flores de la manzanilla y del árnica pueden recogerse cuando todavía son capullos.

Hay plantas, como el romero y la salvia, que poseen tallo, hojas y flores muy ricos en aceites esenciales; de estas plantas habrá que recoger los extremos floridos. Por otro lado, si la planta esconde celosamente sus principios activos en las raíces, el recolector deberá hacer distinción entre planta bienal y planta anual. En el primer caso la raíz ha de ser recogida en primave ra, época del despertar, cuando está turgente y llena de humores. Si por el contrario se trata de una planta anual o de una planta bulbosa, raíz y bulbo deberán recogerse en otoño o después de la caída de la hoja, época en la que los jugos nutritivos de la planta vuelven a bajar a la base antes de que la llegada del invierno la haga morir. Por cuanto respecta a las plantas de las que se usan las ramas, porque son más ricas en principios activos, la época de recolección varía de una especie a otra. Las hojas, cuidadosamente seleccionadas y limpiadas, se dejan secar al aire y a la sombra, extendidas sobre esteras, cañizos, etc. Los bulbos, las flores y los extremos floridos se secan al sol, cubiertos por hojas de papel para que no se decoloren. Las raíces rizomas, previamente seleccionados y separados de raicillas y fragmentos varios, se exponen al sol directamente. Al atardecer, debe meter todo en casa, al abrigo de la humedad de la noche.

Los productos, perfectamente secos, se conservan en cajas de hojalata o en frascos de cristal limpiados antes de su uso, cada uno con su etiqueta para evitar confusiones, y finalmente se guardan en un lugar seco.

Estas son, en pocas palabras, las reglas generales que ha de seguir la persona que desee recoger plantas medicinales para su u personal. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquiera no puede de repente convertirse en recolector o herborista; es indispensable tener alguna noción de botánica y conocer con toda seguridad las plantas que se desea recoger. Es múy fácil confundirse. Muchas plantas se parecen tanto entre sí que, si no se es buen conocedor, se corre el riesgo de cortar una planta venenosa.

Los REMEDIOS NATURALES, a base de hierbas, raíces, flores y hojas, requieren una cuidadosa selección y preparación de las plantas medicinales, si se desea obtener un preparado eficaz desde el punto de vista terapéutico, ya que sólo así se mantendrán intactos todos los principios medicamentosos activos.

Las plantas medicinales pueden tratarse según tres métodos distintos:

De cocción. La operación consiste en cocer la parte rica en principios activos (flores, hojas, frutos, semillas, raíces o la plentera) durante unos minutos. Para preparar la Decocción o tisana, se pone la parte de la planta escogida en el agua hirviendo se deja cocer a fuego moderado, en un recipiente cubierto, durante el tiempo indicado en cada caso en la receta. Cuando se utilizan raíces, maderas y cortezas, es necesaria la maceración previa en agua templada durante 12-24 horas. El líquido de maceración se usará para la decocción.

Infusión. Se aplica generalmente a aquellas plantas cuyos principios activos podrían alterarse por ebullición. La infusión se obtiene vertiendo sobre la planta el disolvente <agua, vino, vinagre, etc.> a temperatura de ebullición. Es conveniente tapar inmediatamente el recipiente para evitar que las esencias de la planta se evaporen. Se deja al fuego durante el tiempo indicad en la receta. Cuando se usan cortezas, maderas y raíces, se aconseja mantener la infusión durante 10-15 minutos al baño María, con objeto de facilitar la extracción de los principios activos.

Maceración. La operación consiste en dejar la planta sumergida en un disolvente durante un periodo de tiempo más o menos largo. Generalmente se usa la maceración cuando la planta contiene principios activos que se perderían o quedarían modificados por acción del calor, o bien al alterarse el disolvente con el calor. Un producto de la maceración es la tintura, que se prepara dejando durante unos días en alcohol fino (no desnaturalizado) o en vino (tinte vinoso) las plantas bien secas y reducidas a polvo grueso en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Cabe mencionar a tal respecto zumos de verduras y de frutas (verdaderos cócteles de alto poder energético-vitamínico) de hierbas y plantas medicinales, que pueden prepararse fácilmente e casa.

Con las plantas pueden prepararse también:

Cataplasmas: que se obtienen mezclando harinas vegetales con un liquido que puede ser agua, una decocción, una infusión o una solución salina. Pueden utilizarse calientes o frías y son de aplicación exclusivamente externa;

Linimentos: que son medicamentos de consistencia líquida o semilíquida y de uso externo, constituidos por un excipiente gra unido en emulsión a sustancias medicamentosas;

Ungüentos: se preparan batiendo con energía en un recipiente los jugos frescos exprimidos de la planta o de las plantas necesarias (planta entera, hojas, frutas, raíces) o los correspondientes extractos, fluidos y tinturas, todo ello según las dosis indicadas en las distintas recetas. Los ungüentos pueden ser simples o compuesto según si están constituidos por una o varias sustancias medicamentosas;

Pomadas: que, al igual que los ungüentos, están destinadas a la aplicación externa sobre la piel o sobre las mucosas; contienen varios tipos de excipientes, como la vaselina, el aceite de vaselina o la lanolina. Las pomadas se preparan batiendo fuerza en un recipiente adecuado (plato sopero, fuente, etcétera.) los distintos ingredientes indicados en la receta, hasta obtener una emulsión homogénea;

Fumígaciones: sahumerios que permiten introducir en las vías respiratorias, por aspiración, vapores que se obtienen quemando partes de vegetales o poniendo en el agua caliente unas gotas de aceites esenciales;

Extractos fluidos: que deben adquirirse en la farmacia, ya que su preparación requiere un equipo especial.

PREPARACION

En la preparación de infusiones y decocciones es conveniente no utilizar recipientes de aluminio, sino preferiblemente de terracota barnizada o de acero inoxidable, para evitar que los principios activos de las plantas se alteren durante el proceso de preparación. Las infusiones y las tisanas se filtran a través de un colador muy fino, presionando las hierbas con una cuchara. El líquido resultante de la operación de colado puede ser de nuevo filtrado a través de una tela fina. Las tinturas alcohólicas preparadas en casa con plantas frescas y secas deben filtrarse a través de una triple gasa o tela, para luego exprimir los residuos; por el contrario, las que se adquieren directamente en la farmacia o bien se preparan en casa pero con los correspondientes extractos fluidos, no requieren filtrado. Las decocciones o tisanas deben ser coladas y filtradas cuando están todavía calientes, para evitar que se pierdan esas sustancias que al enfriarse precipitarían y serían por tanto eliminadas con las Operaciones de colado y filtrado, Las tisanas y las infusiones deben calentarse al baño María. Para hacer más agradable una tisana o una infusión, puede azucararse o aromatizarse. No se debe en cambio añadir azúcar a los digestivos, que, para que sean realmente tónicos y estimulen la secreción gástrica, deben estar más bien amargos. Para la maceración de las plantas en vino y en alcohol es indispensable usar recipientes de vidrio con cierre hermético.

Durante el periodo de maceración, es necesario agitarlos una vez al día.

Las plantas que deben utilizarse para hacer infusiones, tisanas, etcétera se preparan de la siguiente manera:

a) las flores, las hojas y las plantas enteras deben desmenuzarse;

b) las cortezas y las raíces deben reducirse a pequeños pedazos, a polvo grueso o a raspadura;

c) las semillas y los tallos leñosos deben reducirse a polvo grueso.

Para la preparación de las tinturas alcohólicas se utiliza alcohol cuya gradación varía de una planta a otra. El alcohol etílico rebajado de venta en las farmacias presenta apenas 950, aunque se puede preparar fácilmente alcohol de la gradación deseada partiendo del alcohol de 950, añadiéndole agua destilada o hervida en las dosis siguientes:

16 g de agua destilada o hervida

84 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 800 26 g de agua destilada o hervida

74 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 700 37 g de agua destilada o hervida

63 g de alcohol de 950 100 g de alcohol de 600 47 g de agua destilada o hervida

53 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 500 58 g de agua destilada o hervida

42 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 400 68 g de agua destilada o hervida

32 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 300 79 g de agua destilada o hervida

21 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 200.

Dosis de las tinturas: 1 g de tintura corresponde a 60 gotas del líquido, ya que la densidad de un extracto varía de una planta a otra y es fácil que exista una diferencia de varias gotas de más o de menos según la tintura.

Jarabe simple: se obtiene disolviendo al baño María 170-180 g de azúcar por cada 100 g de agua pura y filtrando luego el resultante a través de un paño grueso.

Jarabes: se pueden preparar de dos formas:

a) recurriendo a los correspondientes extractos fluidos de las plantas elegidas, que podrá adquirir en establecimientos especializados. En tal caso no queda más que preparar el jarabe simple, filtrarlo y unirlo a los extractos;

b) preparando la infusión o la decocción de las plantas elegidas; luego se cuela a través de una tela fina, se exprime, se pesa el agua de coladura y se le añaden 170-180 g de azúcar por cada 100 g del mencionado líquido, derritiéndolo al baño María y pasándolo luego por una tela.

Licores y elixires: los licores y los elixires se pueden preparar:

1) recurriendo a los extractos fluidos de venta en el mercado, a los que basta con añadir el alcohol etílico y el jarabe simple según las dosis indicadas en la receta;

2) prensando o rallando las plantas adquiridas hasta reducirlas a un polvo grueso y dejándolas luego macerar en alcohol durante el tiempo señalado y dentro de un recipiente <botella, vaso> de vidrio bien tapado. Después, se filtra mediante una tela y se exprime. Aparte, se prepara el jarabe simple en la forma que se ha indicado y se une éste a la mezcla, en frío; se deja reposar un par de días; a continuación se filtra a través de una tela triple, o a través de un papel de filtro si se desea obtener un producto más claro.

Las plantas no aromáticas, que contienen principios estables al calor, de las que se aprovechan las raíces, la corteza, las semillas y otras partes duras menos penetrables por parte del agua, se emplean generalmente en forma de decocción o tisana.

La decocción se obtiene vertiendo la planta desmenuzada en la cantidad indicada de agua hirviendo; a continuación se tapa y se deja cocinar a fuego moderado durante 10-20 minutos. A continuación se filtra a través de un trozo de tela limpia o un colador.

Si se preparan pequeñas cantidades de tisana, es conveniente añadir un poco más de agua para compensar las pérdidas debidas a la evaporación y a la absorción por parte de la planta.

  • afrodisiaco: excitante sexual.

  • analgésico: elimina o hace soportable el dolor.

  • anestésico: elimina la sensibilidad.

  • antidisneico: combate la dificultad para respirar.

  • antiespasmódico: calmante de las contracciones musculares.

  • antiflogtstico: combate los procesos inflamatorios.

  • antihelmíntico: vermífugo.

  • antipirético: remedio contra la fiebre.

  • aperitivo: abre el apetito.

  • aséptico: impide las infecciones.

  • astringente: disminuye o detiene una secreción.

  • balsámico: remedio que alivia el dolor.

  • cardiocinético: tónico del corazón.

  • carminativo: favorece la expulsión de los gases intestinales.

  • cáustico: sustancia que quema.

  • colagogo: favorece el flujo biliar.

  • colerético: estimula la producción de bilis en el hígado.

  • depurativo: purifica la sangre, útil en el metabolismo.

  • detergente: limpia las heridas, favoreciendo la cicatrización.

  • diaforético: favorece la exudación.

  • diurético: estimula la secreción de orina.

  • drástico: purgante enérgico.

  • emenagogo: favorece la aparición de la menstruación.

  • emético: estimula el vómito.

  • emoliente: protege las mucosas y atenúa el estado inflamatorio.

  • energético: aumenta las fuerzas vitales.

  • estimulante: estimula las distintas funciones.

  • estomáquico: favorece la función digestiva.

  • eupéptico: favorece la digestión.

  • expectorante: estimula la secreción catarral.

  • galactóforo: favorece la secreción láctea.

  • hemopoyético: favorece la producción de las células sanguineas.

  • hemostático: detiene las hemorragias.

  • hipertensor: aumenta la presión arterial.

  • hipnótico: provoca el sueño, o al menos lo favorece.

  • hipoglucemiante: disminuye el índice de azúcar en sangre.

  • hipotensor: disminuye la presión arterial.

  • laxante: purgante suave.

  • linimento: míscela emoliente para fricciones externas.

  • miótico: contrae la pupila.

  • narcótico: somnífero.

  • nervino: actúa sobre el sistema nervioso.

  • pectoral: para las enfermedades del aparato respiratorio.

  • resolutivo: apto para resolver atascos, obstrucciones, abscesos.

  • revulsivo: provoca un aumento de aflujo sanguíneo.

  • rubefaciente: reclama la sangre hacia la superficie de la epidermis.

  • sialogogo:estimula la secreción salival.

  • tenífugo: remedio contra la tenía o solitaria.

  • tópico: remedio de uso externo (cataplasmas, ungüentos, pomadas, etc.).

  • vasoconstrictor: disminuye el calibre de los vasos sanguíneos.

  • vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos

  • vulnerario: que cura las heridas.

PLANTAS MEDICINALES

omilana | 11, feb

PLANTAS

MEDICINALES

EL EMPLEO de las plantas con fines terapéuticos ha estado siempre presente en la vida del hombre, y mantiene aún una amplia validez a pesar del poderío y de la competencia de la química farmacéutica, basada fundamentalmente en principios activos de síntesis. Sin embargo, la fitoterapia no es una actividad que pueda improvisarse.

El enorme desarrollo de la industria farmacéutica, con sus colosales intereses económicos distribuidos por todo el mundo, así como las indudables ventajas ofrecidas por numerosos productos industriales, han borrado prácticamente la fitoterapia de la práctica de la medicina moderna. La disponibilidad de principios activos en preparaciones perfectamente estabilizadas, a dosis cuidadosamente prefijadas, fácilmente transportables, con efectos terapéuticos en definitiva bastante reconocidos, había en efecto de relegar la fitoterapia a una escasísima utilización.

El reciente despertar del interés por este antiquísimo arte de curar puede considerarse como parte de ese movimiento general de contestación de los aspectos más enajenantes de las sociedades industrializadas contemporáneas, orientado hacia un intento de recuperación de valores humanos aplastados por la máquina consumista.

Con relación a otras formas terapéuticas, que por criticable comodidad se definen como alternativas o heterodoxas, la fitoterapia posee características muy peculiares, sobre todo por lo concreto de sus indicaciones y por la experimentada solidez de éstas, que han pasado la criba de una tradición más que antigua. En efecto, hay que admitir que gran parte de las denominadas prácticas médicas heterodoxas se basan en principios teóricos a menudo bastante disparatados y que, en cualquier caso, contrastan con las posturas más ampliamente aceptadas de la ciencia moderna; además, una parte nada despreciable de sus recursos operativos están caracterizados por una gratuidad difícilmente aceptable en el plano racional.

VALIDEZ DE LA FITOTERAPIA

Infusiones, tisanas y tinturas han sido sin duda derrotadas por la farmacología química, que no obstante reconoce en general la validez científica de aquéllas, aunque niega, y no sólo por conflicto de intereses, la posibilidad de utilización de las mismas a gran escala en la práctica médica diaria. En la hipertensión, por ejemplo, sería criminal confiar la suerte de un paciente al ajo y al muérdago en lugar de recurrir a los fármacos hipotensores de síntesis, que en los últimos tiempos han revolucionado la terapia de esta forma patógena. Sin embargo, la fitoterapia podría constituir un baluarte frente al excesivo y peligroso consumo de fármacos, detectable sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La fitoterapia no consiste tanto en recurrir al herbolario más que a la farmacia, sino más bien en aceptar y alimentar un nuevo planteamiento de la propia existencia, basada esencialmente en una recuperación de la naturaleza y de sus recursos, entre los cuales se encuentran también, aunque no sólo, las plantas medicinales. Se trata, en definitiva, de romper con los estereotipos de la sociedad consumista para apreciar las cosas que nos rodean y sus aplicaciones.

En este caso, la fitoterapia es en primer lugar necesidad de recuperar la capacidad de reconocer y distinguir, basándonos en la experiencia de nuestros antepasados y no abandonándonos a la actuación, a menudo dudosa, de quien se dedica comercialmente a las plantas; por consiguiente, y dentro de lo posible, hay que proceder personalmente a la recolección de las plantas de utilidad, a su conservación y a la extracción de los principios activos, reconstruyendo una comunión con la naturaleza que es el fundamento primordial de una vida mejor.

RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La mejor época para recoger y conservar plantas medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño. Para extraer de las misma la mayor cantidad posible de principios activos es necesario escoger días claros, soleados, comenzando la recolección a final de la mañana, con objeto de que tallos, hojas y flores estén perfectamente secos, y otorgando preferencia a los ejemplares más hermosos. De algunas plantas se recogen flores y hojas, de otras los extremos en flor; de pocas se utilizan sólo las raíces, los rizomas o los bulbos, Ello depende del género de la planta y de cuales de sus partes sean más ricas en principios activos.

Recoger no significa destruir. Todo ha de cogerse con delicadeza, con objeto de que la planta no sufra. La raíz será arrancada sólo cuando tengan que recogerse raíces, rizomas o bulbos. Las hojas se recogen cuando en el tallo aparecen los capullos de las flores, ya que antes de la floración son poco activas porque contienen demasiada agua; después de la floración son también insuficientemente activas, porque han dado a las flores lo mejor de sí mismas.

Las flores han de recogerse inmediatamente después de brotar, porque es entonces cuando poseen una mayor riqueza en principios activos. Unicamente las flores de la manzanilla y del árnica pueden recogerse cuando todavía son capullos.

Hay plantas, como el romero y la salvia, que poseen tallo, hojas y flores muy ricos en aceites esenciales; de estas plantas habrá que recoger los extremos floridos. Por otro lado, si la planta esconde celosamente sus principios activos en las raíces, el recolector deberá hacer distinción entre planta bienal y planta anual. En el primer caso la raíz ha de ser recogida en primave ra, época del despertar, cuando está turgente y llena de humores. Si por el contrario se trata de una planta anual o de una planta bulbosa, raíz y bulbo deberán recogerse en otoño o después de la caída de la hoja, época en la que los jugos nutritivos de la planta vuelven a bajar a la base antes de que la llegada del invierno la haga morir. Por cuanto respecta a las plantas de las que se usan las ramas, porque son más ricas en principios activos, la época de recolección varía de una especie a otra. Las hojas, cuidadosamente seleccionadas y limpiadas, se dejan secar al aire y a la sombra, extendidas sobre esteras, cañizos, etc. Los bulbos, las flores y los extremos floridos se secan al sol, cubiertos por hojas de papel para que no se decoloren. Las raíces rizomas, previamente seleccionados y separados de raicillas y fragmentos varios, se exponen al sol directamente. Al atardecer, debe meter todo en casa, al abrigo de la humedad de la noche.

Los productos, perfectamente secos, se conservan en cajas de hojalata o en frascos de cristal limpiados antes de su uso, cada uno con su etiqueta para evitar confusiones, y finalmente se guardan en un lugar seco.

Estas son, en pocas palabras, las reglas generales que ha de seguir la persona que desee recoger plantas medicinales para su u personal. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquiera no puede de repente convertirse en recolector o herborista; es indispensable tener alguna noción de botánica y conocer con toda seguridad las plantas que se desea recoger. Es múy fácil confundirse. Muchas plantas se parecen tanto entre sí que, si no se es buen conocedor, se corre el riesgo de cortar una planta venenosa.

Los REMEDIOS NATURALES, a base de hierbas, raíces, flores y hojas, requieren una cuidadosa selección y preparación de las plantas medicinales, si se desea obtener un preparado eficaz desde el punto de vista terapéutico, ya que sólo así se mantendrán intactos todos los principios medicamentosos activos.

Las plantas medicinales pueden tratarse según tres métodos distintos:

De cocción. La operación consiste en cocer la parte rica en principios activos (flores, hojas, frutos, semillas, raíces o la plentera) durante unos minutos. Para preparar la Decocción o tisana, se pone la parte de la planta escogida en el agua hirviendo se deja cocer a fuego moderado, en un recipiente cubierto, durante el tiempo indicado en cada caso en la receta. Cuando se utilizan raíces, maderas y cortezas, es necesaria la maceración previa en agua templada durante 12-24 horas. El líquido de maceración se usará para la decocción.

Infusión. Se aplica generalmente a aquellas plantas cuyos principios activos podrían alterarse por ebullición. La infusión se obtiene vertiendo sobre la planta el disolvente <agua, vino, vinagre, etc.> a temperatura de ebullición. Es conveniente tapar inmediatamente el recipiente para evitar que las esencias de la planta se evaporen. Se deja al fuego durante el tiempo indicad en la receta. Cuando se usan cortezas, maderas y raíces, se aconseja mantener la infusión durante 10-15 minutos al baño María, con objeto de facilitar la extracción de los principios activos.

Maceración. La operación consiste en dejar la planta sumergida en un disolvente durante un periodo de tiempo más o menos largo. Generalmente se usa la maceración cuando la planta contiene principios activos que se perderían o quedarían modificados por acción del calor, o bien al alterarse el disolvente con el calor. Un producto de la maceración es la tintura, que se prepara dejando durante unos días en alcohol fino (no desnaturalizado) o en vino (tinte vinoso) las plantas bien secas y reducidas a polvo grueso en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Cabe mencionar a tal respecto zumos de verduras y de frutas (verdaderos cócteles de alto poder energético-vitamínico) de hierbas y plantas medicinales, que pueden prepararse fácilmente e casa.

Con las plantas pueden prepararse también:

Cataplasmas: que se obtienen mezclando harinas vegetales con un liquido que puede ser agua, una decocción, una infusión o una solución salina. Pueden utilizarse calientes o frías y son de aplicación exclusivamente externa;

Linimentos: que son medicamentos de consistencia líquida o semilíquida y de uso externo, constituidos por un excipiente gra unido en emulsión a sustancias medicamentosas;

Ungüentos: se preparan batiendo con energía en un recipiente los jugos frescos exprimidos de la planta o de las plantas necesarias (planta entera, hojas, frutas, raíces) o los correspondientes extractos, fluidos y tinturas, todo ello según las dosis indicadas en las distintas recetas. Los ungüentos pueden ser simples o compuesto según si están constituidos por una o varias sustancias medicamentosas;

Pomadas: que, al igual que los ungüentos, están destinadas a la aplicación externa sobre la piel o sobre las mucosas; contienen varios tipos de excipientes, como la vaselina, el aceite de vaselina o la lanolina. Las pomadas se preparan batiendo fuerza en un recipiente adecuado (plato sopero, fuente, etcétera.) los distintos ingredientes indicados en la receta, hasta obtener una emulsión homogénea;

Fumígaciones: sahumerios que permiten introducir en las vías respiratorias, por aspiración, vapores que se obtienen quemando partes de vegetales o poniendo en el agua caliente unas gotas de aceites esenciales;

Extractos fluidos: que deben adquirirse en la farmacia, ya que su preparación requiere un equipo especial.

PREPARACION

En la preparación de infusiones y decocciones es conveniente no utilizar recipientes de aluminio, sino preferiblemente de terracota barnizada o de acero inoxidable, para evitar que los principios activos de las plantas se alteren durante el proceso de preparación. Las infusiones y las tisanas se filtran a través de un colador muy fino, presionando las hierbas con una cuchara. El líquido resultante de la operación de colado puede ser de nuevo filtrado a través de una tela fina. Las tinturas alcohólicas preparadas en casa con plantas frescas y secas deben filtrarse a través de una triple gasa o tela, para luego exprimir los residuos; por el contrario, las que se adquieren directamente en la farmacia o bien se preparan en casa pero con los correspondientes extractos fluidos, no requieren filtrado. Las decocciones o tisanas deben ser coladas y filtradas cuando están todavía calientes, para evitar que se pierdan esas sustancias que al enfriarse precipitarían y serían por tanto eliminadas con las Operaciones de colado y filtrado, Las tisanas y las infusiones deben calentarse al baño María. Para hacer más agradable una tisana o una infusión, puede azucararse o aromatizarse. No se debe en cambio añadir azúcar a los digestivos, que, para que sean realmente tónicos y estimulen la secreción gástrica, deben estar más bien amargos. Para la maceración de las plantas en vino y en alcohol es indispensable usar recipientes de vidrio con cierre hermético.

Durante el periodo de maceración, es necesario agitarlos una vez al día.

Las plantas que deben utilizarse para hacer infusiones, tisanas, etcétera se preparan de la siguiente manera:

a) las flores, las hojas y las plantas enteras deben desmenuzarse;

b) las cortezas y las raíces deben reducirse a pequeños pedazos, a polvo grueso o a raspadura;

c) las semillas y los tallos leñosos deben reducirse a polvo grueso.

Para la preparación de las tinturas alcohólicas se utiliza alcohol cuya gradación varía de una planta a otra. El alcohol etílico rebajado de venta en las farmacias presenta apenas 950, aunque se puede preparar fácilmente alcohol de la gradación deseada partiendo del alcohol de 950, añadiéndole agua destilada o hervida en las dosis siguientes:

16 g de agua destilada o hervida

84 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 800 26 g de agua destilada o hervida

74 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 700 37 g de agua destilada o hervida

63 g de alcohol de 950 100 g de alcohol de 600 47 g de agua destilada o hervida

53 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 500 58 g de agua destilada o hervida

42 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 400 68 g de agua destilada o hervida

32 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 300 79 g de agua destilada o hervida

21 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 200.

Dosis de las tinturas: 1 g de tintura corresponde a 60 gotas del líquido, ya que la densidad de un extracto varía de una planta a otra y es fácil que exista una diferencia de varias gotas de más o de menos según la tintura.

Jarabe simple: se obtiene disolviendo al baño María 170-180 g de azúcar por cada 100 g de agua pura y filtrando luego el resultante a través de un paño grueso.

Jarabes: se pueden preparar de dos formas:

a) recurriendo a los correspondientes extractos fluidos de las plantas elegidas, que podrá adquirir en establecimientos especializados. En tal caso no queda más que preparar el jarabe simple, filtrarlo y unirlo a los extractos;

b) preparando la infusión o la decocción de las plantas elegidas; luego se cuela a través de una tela fina, se exprime, se pesa el agua de coladura y se le añaden 170-180 g de azúcar por cada 100 g del mencionado líquido, derritiéndolo al baño María y pasándolo luego por una tela.

Licores y elixires: los licores y los elixires se pueden preparar:

1) recurriendo a los extractos fluidos de venta en el mercado, a los que basta con añadir el alcohol etílico y el jarabe simple según las dosis indicadas en la receta;

2) prensando o rallando las plantas adquiridas hasta reducirlas a un polvo grueso y dejándolas luego macerar en alcohol durante el tiempo señalado y dentro de un recipiente <botella, vaso> de vidrio bien tapado. Después, se filtra mediante una tela y se exprime. Aparte, se prepara el jarabe simple en la forma que se ha indicado y se une éste a la mezcla, en frío; se deja reposar un par de días; a continuación se filtra a través de una tela triple, o a través de un papel de filtro si se desea obtener un producto más claro.

Las plantas no aromáticas, que contienen principios estables al calor, de las que se aprovechan las raíces, la corteza, las semillas y otras partes duras menos penetrables por parte del agua, se emplean generalmente en forma de decocción o tisana.

La decocción se obtiene vertiendo la planta desmenuzada en la cantidad indicada de agua hirviendo; a continuación se tapa y se deja cocinar a fuego moderado durante 10-20 minutos. A continuación se filtra a través de un trozo de tela limpia o un colador.

Si se preparan pequeñas cantidades de tisana, es conveniente añadir un poco más de agua para compensar las pérdidas debidas a la evaporación y a la absorción por parte de la planta.

  • afrodisiaco: excitante sexual.

  • analgésico: elimina o hace soportable el dolor.

  • anestésico: elimina la sensibilidad.

  • antidisneico: combate la dificultad para respirar.

  • antiespasmódico: calmante de las contracciones musculares.

  • antiflogtstico: combate los procesos inflamatorios.

  • antihelmíntico: vermífugo.

  • antipirético: remedio contra la fiebre.

  • aperitivo: abre el apetito.

  • aséptico: impide las infecciones.

  • astringente: disminuye o detiene una secreción.

  • balsámico: remedio que alivia el dolor.

  • cardiocinético: tónico del corazón.

  • carminativo: favorece la expulsión de los gases intestinales.

  • cáustico: sustancia que quema.

  • colagogo: favorece el flujo biliar.

  • colerético: estimula la producción de bilis en el hígado.

  • depurativo: purifica la sangre, útil en el metabolismo.

  • detergente: limpia las heridas, favoreciendo la cicatrización.

  • diaforético: favorece la exudación.

  • diurético: estimula la secreción de orina.

  • drástico: purgante enérgico.

  • emenagogo: favorece la aparición de la menstruación.

  • emético: estimula el vómito.

  • emoliente: protege las mucosas y atenúa el estado inflamatorio.

  • energético: aumenta las fuerzas vitales.

  • estimulante: estimula las distintas funciones.

  • estomáquico: favorece la función digestiva.

  • eupéptico: favorece la digestión.

  • expectorante: estimula la secreción catarral.

  • galactóforo: favorece la secreción láctea.

  • hemopoyético: favorece la producción de las células sanguineas.

  • hemostático: detiene las hemorragias.

  • hipertensor: aumenta la presión arterial.

  • hipnótico: provoca el sueño, o al menos lo favorece.

  • hipoglucemiante: disminuye el índice de azúcar en sangre.

  • hipotensor: disminuye la presión arterial.

  • laxante: purgante suave.

  • linimento: míscela emoliente para fricciones externas.

  • miótico: contrae la pupila.

  • narcótico: somnífero.

  • nervino: actúa sobre el sistema nervioso.

  • pectoral: para las enfermedades del aparato respiratorio.

  • resolutivo: apto para resolver atascos, obstrucciones, abscesos.

  • revulsivo: provoca un aumento de aflujo sanguíneo.

  • rubefaciente: reclama la sangre hacia la superficie de la epidermis.

  • sialogogo:estimula la secreción salival.

  • tenífugo: remedio contra la tenía o solitaria.

  • tópico: remedio de uso externo (cataplasmas, ungüentos, pomadas, etc.).

  • vasoconstrictor: disminuye el calibre de los vasos sanguíneos.

  • vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos

  • vulnerario: que cura las heridas.

PLANTAS MEDICINALES

omilana | 11, feb

PLANTAS

MEDICINALES

EL EMPLEO de las plantas con fines terapéuticos ha estado siempre presente en la vida del hombre, y mantiene aún una amplia validez a pesar del poderío y de la competencia de la química farmacéutica, basada fundamentalmente en principios activos de síntesis. Sin embargo, la fitoterapia no es una actividad que pueda improvisarse.

El enorme desarrollo de la industria farmacéutica, con sus colosales intereses económicos distribuidos por todo el mundo, así como las indudables ventajas ofrecidas por numerosos productos industriales, han borrado prácticamente la fitoterapia de la práctica de la medicina moderna. La disponibilidad de principios activos en preparaciones perfectamente estabilizadas, a dosis cuidadosamente prefijadas, fácilmente transportables, con efectos terapéuticos en definitiva bastante reconocidos, había en efecto de relegar la fitoterapia a una escasísima utilización.

El reciente despertar del interés por este antiquísimo arte de curar puede considerarse como parte de ese movimiento general de contestación de los aspectos más enajenantes de las sociedades industrializadas contemporáneas, orientado hacia un intento de recuperación de valores humanos aplastados por la máquina consumista.

Con relación a otras formas terapéuticas, que por criticable comodidad se definen como alternativas o heterodoxas, la fitoterapia posee características muy peculiares, sobre todo por lo concreto de sus indicaciones y por la experimentada solidez de éstas, que han pasado la criba de una tradición más que antigua. En efecto, hay que admitir que gran parte de las denominadas prácticas médicas heterodoxas se basan en principios teóricos a menudo bastante disparatados y que, en cualquier caso, contrastan con las posturas más ampliamente aceptadas de la ciencia moderna; además, una parte nada despreciable de sus recursos operativos están caracterizados por una gratuidad difícilmente aceptable en el plano racional.

VALIDEZ DE LA FITOTERAPIA

Infusiones, tisanas y tinturas han sido sin duda derrotadas por la farmacología química, que no obstante reconoce en general la validez científica de aquéllas, aunque niega, y no sólo por conflicto de intereses, la posibilidad de utilización de las mismas a gran escala en la práctica médica diaria. En la hipertensión, por ejemplo, sería criminal confiar la suerte de un paciente al ajo y al muérdago en lugar de recurrir a los fármacos hipotensores de síntesis, que en los últimos tiempos han revolucionado la terapia de esta forma patógena. Sin embargo, la fitoterapia podría constituir un baluarte frente al excesivo y peligroso consumo de fármacos, detectable sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La fitoterapia no consiste tanto en recurrir al herbolario más que a la farmacia, sino más bien en aceptar y alimentar un nuevo planteamiento de la propia existencia, basada esencialmente en una recuperación de la naturaleza y de sus recursos, entre los cuales se encuentran también, aunque no sólo, las plantas medicinales. Se trata, en definitiva, de romper con los estereotipos de la sociedad consumista para apreciar las cosas que nos rodean y sus aplicaciones.

En este caso, la fitoterapia es en primer lugar necesidad de recuperar la capacidad de reconocer y distinguir, basándonos en la experiencia de nuestros antepasados y no abandonándonos a la actuación, a menudo dudosa, de quien se dedica comercialmente a las plantas; por consiguiente, y dentro de lo posible, hay que proceder personalmente a la recolección de las plantas de utilidad, a su conservación y a la extracción de los principios activos, reconstruyendo una comunión con la naturaleza que es el fundamento primordial de una vida mejor.

RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La mejor época para recoger y conservar plantas medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño. Para extraer de las misma la mayor cantidad posible de principios activos es necesario escoger días claros, soleados, comenzando la recolección a final de la mañana, con objeto de que tallos, hojas y flores estén perfectamente secos, y otorgando preferencia a los ejemplares más hermosos. De algunas plantas se recogen flores y hojas, de otras los extremos en flor; de pocas se utilizan sólo las raíces, los rizomas o los bulbos, Ello depende del género de la planta y de cuales de sus partes sean más ricas en principios activos.

Recoger no significa destruir. Todo ha de cogerse con delicadeza, con objeto de que la planta no sufra. La raíz será arrancada sólo cuando tengan que recogerse raíces, rizomas o bulbos. Las hojas se recogen cuando en el tallo aparecen los capullos de las flores, ya que antes de la floración son poco activas porque contienen demasiada agua; después de la floración son también insuficientemente activas, porque han dado a las flores lo mejor de sí mismas.

Las flores han de recogerse inmediatamente después de brotar, porque es entonces cuando poseen una mayor riqueza en principios activos. Unicamente las flores de la manzanilla y del árnica pueden recogerse cuando todavía son capullos.

Hay plantas, como el romero y la salvia, que poseen tallo, hojas y flores muy ricos en aceites esenciales; de estas plantas habrá que recoger los extremos floridos. Por otro lado, si la planta esconde celosamente sus principios activos en las raíces, el recolector deberá hacer distinción entre planta bienal y planta anual. En el primer caso la raíz ha de ser recogida en primave ra, época del despertar, cuando está turgente y llena de humores. Si por el contrario se trata de una planta anual o de una planta bulbosa, raíz y bulbo deberán recogerse en otoño o después de la caída de la hoja, época en la que los jugos nutritivos de la planta vuelven a bajar a la base antes de que la llegada del invierno la haga morir. Por cuanto respecta a las plantas de las que se usan las ramas, porque son más ricas en principios activos, la época de recolección varía de una especie a otra. Las hojas, cuidadosamente seleccionadas y limpiadas, se dejan secar al aire y a la sombra, extendidas sobre esteras, cañizos, etc. Los bulbos, las flores y los extremos floridos se secan al sol, cubiertos por hojas de papel para que no se decoloren. Las raíces rizomas, previamente seleccionados y separados de raicillas y fragmentos varios, se exponen al sol directamente. Al atardecer, debe meter todo en casa, al abrigo de la humedad de la noche.

Los productos, perfectamente secos, se conservan en cajas de hojalata o en frascos de cristal limpiados antes de su uso, cada uno con su etiqueta para evitar confusiones, y finalmente se guardan en un lugar seco.

Estas son, en pocas palabras, las reglas generales que ha de seguir la persona que desee recoger plantas medicinales para su u personal. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquiera no puede de repente convertirse en recolector o herborista; es indispensable tener alguna noción de botánica y conocer con toda seguridad las plantas que se desea recoger. Es múy fácil confundirse. Muchas plantas se parecen tanto entre sí que, si no se es buen conocedor, se corre el riesgo de cortar una planta venenosa.

Los REMEDIOS NATURALES, a base de hierbas, raíces, flores y hojas, requieren una cuidadosa selección y preparación de las plantas medicinales, si se desea obtener un preparado eficaz desde el punto de vista terapéutico, ya que sólo así se mantendrán intactos todos los principios medicamentosos activos.

Las plantas medicinales pueden tratarse según tres métodos distintos:

De cocción. La operación consiste en cocer la parte rica en principios activos (flores, hojas, frutos, semillas, raíces o la plentera) durante unos minutos. Para preparar la Decocción o tisana, se pone la parte de la planta escogida en el agua hirviendo se deja cocer a fuego moderado, en un recipiente cubierto, durante el tiempo indicado en cada caso en la receta. Cuando se utilizan raíces, maderas y cortezas, es necesaria la maceración previa en agua templada durante 12-24 horas. El líquido de maceración se usará para la decocción.

Infusión. Se aplica generalmente a aquellas plantas cuyos principios activos podrían alterarse por ebullición. La infusión se obtiene vertiendo sobre la planta el disolvente <agua, vino, vinagre, etc.> a temperatura de ebullición. Es conveniente tapar inmediatamente el recipiente para evitar que las esencias de la planta se evaporen. Se deja al fuego durante el tiempo indicad en la receta. Cuando se usan cortezas, maderas y raíces, se aconseja mantener la infusión durante 10-15 minutos al baño María, con objeto de facilitar la extracción de los principios activos.

Maceración. La operación consiste en dejar la planta sumergida en un disolvente durante un periodo de tiempo más o menos largo. Generalmente se usa la maceración cuando la planta contiene principios activos que se perderían o quedarían modificados por acción del calor, o bien al alterarse el disolvente con el calor. Un producto de la maceración es la tintura, que se prepara dejando durante unos días en alcohol fino (no desnaturalizado) o en vino (tinte vinoso) las plantas bien secas y reducidas a polvo grueso en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Cabe mencionar a tal respecto zumos de verduras y de frutas (verdaderos cócteles de alto poder energético-vitamínico) de hierbas y plantas medicinales, que pueden prepararse fácilmente e casa.

Con las plantas pueden prepararse también:

Cataplasmas: que se obtienen mezclando harinas vegetales con un liquido que puede ser agua, una decocción, una infusión o una solución salina. Pueden utilizarse calientes o frías y son de aplicación exclusivamente externa;

Linimentos: que son medicamentos de consistencia líquida o semilíquida y de uso externo, constituidos por un excipiente gra unido en emulsión a sustancias medicamentosas;

Ungüentos: se preparan batiendo con energía en un recipiente los jugos frescos exprimidos de la planta o de las plantas necesarias (planta entera, hojas, frutas, raíces) o los correspondientes extractos, fluidos y tinturas, todo ello según las dosis indicadas en las distintas recetas. Los ungüentos pueden ser simples o compuesto según si están constituidos por una o varias sustancias medicamentosas;

Pomadas: que, al igual que los ungüentos, están destinadas a la aplicación externa sobre la piel o sobre las mucosas; contienen varios tipos de excipientes, como la vaselina, el aceite de vaselina o la lanolina. Las pomadas se preparan batiendo fuerza en un recipiente adecuado (plato sopero, fuente, etcétera.) los distintos ingredientes indicados en la receta, hasta obtener una emulsión homogénea;

Fumígaciones: sahumerios que permiten introducir en las vías respiratorias, por aspiración, vapores que se obtienen quemando partes de vegetales o poniendo en el agua caliente unas gotas de aceites esenciales;

Extractos fluidos: que deben adquirirse en la farmacia, ya que su preparación requiere un equipo especial.

PREPARACION

En la preparación de infusiones y decocciones es conveniente no utilizar recipientes de aluminio, sino preferiblemente de terracota barnizada o de acero inoxidable, para evitar que los principios activos de las plantas se alteren durante el proceso de preparación. Las infusiones y las tisanas se filtran a través de un colador muy fino, presionando las hierbas con una cuchara. El líquido resultante de la operación de colado puede ser de nuevo filtrado a través de una tela fina. Las tinturas alcohólicas preparadas en casa con plantas frescas y secas deben filtrarse a través de una triple gasa o tela, para luego exprimir los residuos; por el contrario, las que se adquieren directamente en la farmacia o bien se preparan en casa pero con los correspondientes extractos fluidos, no requieren filtrado. Las decocciones o tisanas deben ser coladas y filtradas cuando están todavía calientes, para evitar que se pierdan esas sustancias que al enfriarse precipitarían y serían por tanto eliminadas con las Operaciones de colado y filtrado, Las tisanas y las infusiones deben calentarse al baño María. Para hacer más agradable una tisana o una infusión, puede azucararse o aromatizarse. No se debe en cambio añadir azúcar a los digestivos, que, para que sean realmente tónicos y estimulen la secreción gástrica, deben estar más bien amargos. Para la maceración de las plantas en vino y en alcohol es indispensable usar recipientes de vidrio con cierre hermético.

Durante el periodo de maceración, es necesario agitarlos una vez al día.

Las plantas que deben utilizarse para hacer infusiones, tisanas, etcétera se preparan de la siguiente manera:

a) las flores, las hojas y las plantas enteras deben desmenuzarse;

b) las cortezas y las raíces deben reducirse a pequeños pedazos, a polvo grueso o a raspadura;

c) las semillas y los tallos leñosos deben reducirse a polvo grueso.

Para la preparación de las tinturas alcohólicas se utiliza alcohol cuya gradación varía de una planta a otra. El alcohol etílico rebajado de venta en las farmacias presenta apenas 950, aunque se puede preparar fácilmente alcohol de la gradación deseada partiendo del alcohol de 950, añadiéndole agua destilada o hervida en las dosis siguientes:

16 g de agua destilada o hervida

84 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 800 26 g de agua destilada o hervida

74 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 700 37 g de agua destilada o hervida

63 g de alcohol de 950 100 g de alcohol de 600 47 g de agua destilada o hervida

53 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 500 58 g de agua destilada o hervida

42 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 400 68 g de agua destilada o hervida

32 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 300 79 g de agua destilada o hervida

21 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 200.

Dosis de las tinturas: 1 g de tintura corresponde a 60 gotas del líquido, ya que la densidad de un extracto varía de una planta a otra y es fácil que exista una diferencia de varias gotas de más o de menos según la tintura.

Jarabe simple: se obtiene disolviendo al baño María 170-180 g de azúcar por cada 100 g de agua pura y filtrando luego el resultante a través de un paño grueso.

Jarabes: se pueden preparar de dos formas:

a) recurriendo a los correspondientes extractos fluidos de las plantas elegidas, que podrá adquirir en establecimientos especializados. En tal caso no queda más que preparar el jarabe simple, filtrarlo y unirlo a los extractos;

b) preparando la infusión o la decocción de las plantas elegidas; luego se cuela a través de una tela fina, se exprime, se pesa el agua de coladura y se le añaden 170-180 g de azúcar por cada 100 g del mencionado líquido, derritiéndolo al baño María y pasándolo luego por una tela.

Licores y elixires: los licores y los elixires se pueden preparar:

1) recurriendo a los extractos fluidos de venta en el mercado, a los que basta con añadir el alcohol etílico y el jarabe simple según las dosis indicadas en la receta;

2) prensando o rallando las plantas adquiridas hasta reducirlas a un polvo grueso y dejándolas luego macerar en alcohol durante el tiempo señalado y dentro de un recipiente <botella, vaso> de vidrio bien tapado. Después, se filtra mediante una tela y se exprime. Aparte, se prepara el jarabe simple en la forma que se ha indicado y se une éste a la mezcla, en frío; se deja reposar un par de días; a continuación se filtra a través de una tela triple, o a través de un papel de filtro si se desea obtener un producto más claro.

Las plantas no aromáticas, que contienen principios estables al calor, de las que se aprovechan las raíces, la corteza, las semillas y otras partes duras menos penetrables por parte del agua, se emplean generalmente en forma de decocción o tisana.

La decocción se obtiene vertiendo la planta desmenuzada en la cantidad indicada de agua hirviendo; a continuación se tapa y se deja cocinar a fuego moderado durante 10-20 minutos. A continuación se filtra a través de un trozo de tela limpia o un colador.

Si se preparan pequeñas cantidades de tisana, es conveniente añadir un poco más de agua para compensar las pérdidas debidas a la evaporación y a la absorción por parte de la planta.

  • afrodisiaco: excitante sexual.

  • analgésico: elimina o hace soportable el dolor.

  • anestésico: elimina la sensibilidad.

  • antidisneico: combate la dificultad para respirar.

  • antiespasmódico: calmante de las contracciones musculares.

  • antiflogtstico: combate los procesos inflamatorios.

  • antihelmíntico: vermífugo.

  • antipirético: remedio contra la fiebre.

  • aperitivo: abre el apetito.

  • aséptico: impide las infecciones.

  • astringente: disminuye o detiene una secreción.

  • balsámico: remedio que alivia el dolor.

  • cardiocinético: tónico del corazón.

  • carminativo: favorece la expulsión de los gases intestinales.

  • cáustico: sustancia que quema.

  • colagogo: favorece el flujo biliar.

  • colerético: estimula la producción de bilis en el hígado.

  • depurativo: purifica la sangre, útil en el metabolismo.

  • detergente: limpia las heridas, favoreciendo la cicatrización.

  • diaforético: favorece la exudación.

  • diurético: estimula la secreción de orina.

  • drástico: purgante enérgico.

  • emenagogo: favorece la aparición de la menstruación.

  • emético: estimula el vómito.

  • emoliente: protege las mucosas y atenúa el estado inflamatorio.

  • energético: aumenta las fuerzas vitales.

  • estimulante: estimula las distintas funciones.

  • estomáquico: favorece la función digestiva.

  • eupéptico: favorece la digestión.

  • expectorante: estimula la secreción catarral.

  • galactóforo: favorece la secreción láctea.

  • hemopoyético: favorece la producción de las células sanguineas.

  • hemostático: detiene las hemorragias.

  • hipertensor: aumenta la presión arterial.

  • hipnótico: provoca el sueño, o al menos lo favorece.

  • hipoglucemiante: disminuye el índice de azúcar en sangre.

  • hipotensor: disminuye la presión arterial.

  • laxante: purgante suave.

  • linimento: míscela emoliente para fricciones externas.

  • miótico: contrae la pupila.

  • narcótico: somnífero.

  • nervino: actúa sobre el sistema nervioso.

  • pectoral: para las enfermedades del aparato respiratorio.

  • resolutivo: apto para resolver atascos, obstrucciones, abscesos.

  • revulsivo: provoca un aumento de aflujo sanguíneo.

  • rubefaciente: reclama la sangre hacia la superficie de la epidermis.

  • sialogogo:estimula la secreción salival.

  • tenífugo: remedio contra la tenía o solitaria.

  • tópico: remedio de uso externo (cataplasmas, ungüentos, pomadas, etc.).

  • vasoconstrictor: disminuye el calibre de los vasos sanguíneos.

  • vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos

  • vulnerario: que cura las heridas.

PLANTAS MEDICINALES

omilana | 11, feb

PLANTAS

MEDICINALES

EL EMPLEO de las plantas con fines terapéuticos ha estado siempre presente en la vida del hombre, y mantiene aún una amplia validez a pesar del poderío y de la competencia de la química farmacéutica, basada fundamentalmente en principios activos de síntesis. Sin embargo, la fitoterapia no es una actividad que pueda improvisarse.

El enorme desarrollo de la industria farmacéutica, con sus colosales intereses económicos distribuidos por todo el mundo, así como las indudables ventajas ofrecidas por numerosos productos industriales, han borrado prácticamente la fitoterapia de la práctica de la medicina moderna. La disponibilidad de principios activos en preparaciones perfectamente estabilizadas, a dosis cuidadosamente prefijadas, fácilmente transportables, con efectos terapéuticos en definitiva bastante reconocidos, había en efecto de relegar la fitoterapia a una escasísima utilización.

El reciente despertar del interés por este antiquísimo arte de curar puede considerarse como parte de ese movimiento general de contestación de los aspectos más enajenantes de las sociedades industrializadas contemporáneas, orientado hacia un intento de recuperación de valores humanos aplastados por la máquina consumista.

Con relación a otras formas terapéuticas, que por criticable comodidad se definen como alternativas o heterodoxas, la fitoterapia posee características muy peculiares, sobre todo por lo concreto de sus indicaciones y por la experimentada solidez de éstas, que han pasado la criba de una tradición más que antigua. En efecto, hay que admitir que gran parte de las denominadas prácticas médicas heterodoxas se basan en principios teóricos a menudo bastante disparatados y que, en cualquier caso, contrastan con las posturas más ampliamente aceptadas de la ciencia moderna; además, una parte nada despreciable de sus recursos operativos están caracterizados por una gratuidad difícilmente aceptable en el plano racional.

VALIDEZ DE LA FITOTERAPIA

Infusiones, tisanas y tinturas han sido sin duda derrotadas por la farmacología química, que no obstante reconoce en general la validez científica de aquéllas, aunque niega, y no sólo por conflicto de intereses, la posibilidad de utilización de las mismas a gran escala en la práctica médica diaria. En la hipertensión, por ejemplo, sería criminal confiar la suerte de un paciente al ajo y al muérdago en lugar de recurrir a los fármacos hipotensores de síntesis, que en los últimos tiempos han revolucionado la terapia de esta forma patógena. Sin embargo, la fitoterapia podría constituir un baluarte frente al excesivo y peligroso consumo de fármacos, detectable sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La fitoterapia no consiste tanto en recurrir al herbolario más que a la farmacia, sino más bien en aceptar y alimentar un nuevo planteamiento de la propia existencia, basada esencialmente en una recuperación de la naturaleza y de sus recursos, entre los cuales se encuentran también, aunque no sólo, las plantas medicinales. Se trata, en definitiva, de romper con los estereotipos de la sociedad consumista para apreciar las cosas que nos rodean y sus aplicaciones.

En este caso, la fitoterapia es en primer lugar necesidad de recuperar la capacidad de reconocer y distinguir, basándonos en la experiencia de nuestros antepasados y no abandonándonos a la actuación, a menudo dudosa, de quien se dedica comercialmente a las plantas; por consiguiente, y dentro de lo posible, hay que proceder personalmente a la recolección de las plantas de utilidad, a su conservación y a la extracción de los principios activos, reconstruyendo una comunión con la naturaleza que es el fundamento primordial de una vida mejor.

RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La mejor época para recoger y conservar plantas medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño. Para extraer de las misma la mayor cantidad posible de principios activos es necesario escoger días claros, soleados, comenzando la recolección a final de la mañana, con objeto de que tallos, hojas y flores estén perfectamente secos, y otorgando preferencia a los ejemplares más hermosos. De algunas plantas se recogen flores y hojas, de otras los extremos en flor; de pocas se utilizan sólo las raíces, los rizomas o los bulbos, Ello depende del género de la planta y de cuales de sus partes sean más ricas en principios activos.

Recoger no significa destruir. Todo ha de cogerse con delicadeza, con objeto de que la planta no sufra. La raíz será arrancada sólo cuando tengan que recogerse raíces, rizomas o bulbos. Las hojas se recogen cuando en el tallo aparecen los capullos de las flores, ya que antes de la floración son poco activas porque contienen demasiada agua; después de la floración son también insuficientemente activas, porque han dado a las flores lo mejor de sí mismas.

Las flores han de recogerse inmediatamente después de brotar, porque es entonces cuando poseen una mayor riqueza en principios activos. Unicamente las flores de la manzanilla y del árnica pueden recogerse cuando todavía son capullos.

Hay plantas, como el romero y la salvia, que poseen tallo, hojas y flores muy ricos en aceites esenciales; de estas plantas habrá que recoger los extremos floridos. Por otro lado, si la planta esconde celosamente sus principios activos en las raíces, el recolector deberá hacer distinción entre planta bienal y planta anual. En el primer caso la raíz ha de ser recogida en primave ra, época del despertar, cuando está turgente y llena de humores. Si por el contrario se trata de una planta anual o de una planta bulbosa, raíz y bulbo deberán recogerse en otoño o después de la caída de la hoja, época en la que los jugos nutritivos de la planta vuelven a bajar a la base antes de que la llegada del invierno la haga morir. Por cuanto respecta a las plantas de las que se usan las ramas, porque son más ricas en principios activos, la época de recolección varía de una especie a otra. Las hojas, cuidadosamente seleccionadas y limpiadas, se dejan secar al aire y a la sombra, extendidas sobre esteras, cañizos, etc. Los bulbos, las flores y los extremos floridos se secan al sol, cubiertos por hojas de papel para que no se decoloren. Las raíces rizomas, previamente seleccionados y separados de raicillas y fragmentos varios, se exponen al sol directamente. Al atardecer, debe meter todo en casa, al abrigo de la humedad de la noche.

Los productos, perfectamente secos, se conservan en cajas de hojalata o en frascos de cristal limpiados antes de su uso, cada uno con su etiqueta para evitar confusiones, y finalmente se guardan en un lugar seco.

Estas son, en pocas palabras, las reglas generales que ha de seguir la persona que desee recoger plantas medicinales para su u personal. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquiera no puede de repente convertirse en recolector o herborista; es indispensable tener alguna noción de botánica y conocer con toda seguridad las plantas que se desea recoger. Es múy fácil confundirse. Muchas plantas se parecen tanto entre sí que, si no se es buen conocedor, se corre el riesgo de cortar una planta venenosa.

Los REMEDIOS NATURALES, a base de hierbas, raíces, flores y hojas, requieren una cuidadosa selección y preparación de las plantas medicinales, si se desea obtener un preparado eficaz desde el punto de vista terapéutico, ya que sólo así se mantendrán intactos todos los principios medicamentosos activos.

Las plantas medicinales pueden tratarse según tres métodos distintos:

De cocción. La operación consiste en cocer la parte rica en principios activos (flores, hojas, frutos, semillas, raíces o la plentera) durante unos minutos. Para preparar la Decocción o tisana, se pone la parte de la planta escogida en el agua hirviendo se deja cocer a fuego moderado, en un recipiente cubierto, durante el tiempo indicado en cada caso en la receta. Cuando se utilizan raíces, maderas y cortezas, es necesaria la maceración previa en agua templada durante 12-24 horas. El líquido de maceración se usará para la decocción.

Infusión. Se aplica generalmente a aquellas plantas cuyos principios activos podrían alterarse por ebullición. La infusión se obtiene vertiendo sobre la planta el disolvente <agua, vino, vinagre, etc.> a temperatura de ebullición. Es conveniente tapar inmediatamente el recipiente para evitar que las esencias de la planta se evaporen. Se deja al fuego durante el tiempo indicad en la receta. Cuando se usan cortezas, maderas y raíces, se aconseja mantener la infusión durante 10-15 minutos al baño María, con objeto de facilitar la extracción de los principios activos.

Maceración. La operación consiste en dejar la planta sumergida en un disolvente durante un periodo de tiempo más o menos largo. Generalmente se usa la maceración cuando la planta contiene principios activos que se perderían o quedarían modificados por acción del calor, o bien al alterarse el disolvente con el calor. Un producto de la maceración es la tintura, que se prepara dejando durante unos días en alcohol fino (no desnaturalizado) o en vino (tinte vinoso) las plantas bien secas y reducidas a polvo grueso en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Cabe mencionar a tal respecto zumos de verduras y de frutas (verdaderos cócteles de alto poder energético-vitamínico) de hierbas y plantas medicinales, que pueden prepararse fácilmente e casa.

Con las plantas pueden prepararse también:

Cataplasmas: que se obtienen mezclando harinas vegetales con un liquido que puede ser agua, una decocción, una infusión o una solución salina. Pueden utilizarse calientes o frías y son de aplicación exclusivamente externa;

Linimentos: que son medicamentos de consistencia líquida o semilíquida y de uso externo, constituidos por un excipiente gra unido en emulsión a sustancias medicamentosas;

Ungüentos: se preparan batiendo con energía en un recipiente los jugos frescos exprimidos de la planta o de las plantas necesarias (planta entera, hojas, frutas, raíces) o los correspondientes extractos, fluidos y tinturas, todo ello según las dosis indicadas en las distintas recetas. Los ungüentos pueden ser simples o compuesto según si están constituidos por una o varias sustancias medicamentosas;

Pomadas: que, al igual que los ungüentos, están destinadas a la aplicación externa sobre la piel o sobre las mucosas; contienen varios tipos de excipientes, como la vaselina, el aceite de vaselina o la lanolina. Las pomadas se preparan batiendo fuerza en un recipiente adecuado (plato sopero, fuente, etcétera.) los distintos ingredientes indicados en la receta, hasta obtener una emulsión homogénea;

Fumígaciones: sahumerios que permiten introducir en las vías respiratorias, por aspiración, vapores que se obtienen quemando partes de vegetales o poniendo en el agua caliente unas gotas de aceites esenciales;

Extractos fluidos: que deben adquirirse en la farmacia, ya que su preparación requiere un equipo especial.

PREPARACION

En la preparación de infusiones y decocciones es conveniente no utilizar recipientes de aluminio, sino preferiblemente de terracota barnizada o de acero inoxidable, para evitar que los principios activos de las plantas se alteren durante el proceso de preparación. Las infusiones y las tisanas se filtran a través de un colador muy fino, presionando las hierbas con una cuchara. El líquido resultante de la operación de colado puede ser de nuevo filtrado a través de una tela fina. Las tinturas alcohólicas preparadas en casa con plantas frescas y secas deben filtrarse a través de una triple gasa o tela, para luego exprimir los residuos; por el contrario, las que se adquieren directamente en la farmacia o bien se preparan en casa pero con los correspondientes extractos fluidos, no requieren filtrado. Las decocciones o tisanas deben ser coladas y filtradas cuando están todavía calientes, para evitar que se pierdan esas sustancias que al enfriarse precipitarían y serían por tanto eliminadas con las Operaciones de colado y filtrado, Las tisanas y las infusiones deben calentarse al baño María. Para hacer más agradable una tisana o una infusión, puede azucararse o aromatizarse. No se debe en cambio añadir azúcar a los digestivos, que, para que sean realmente tónicos y estimulen la secreción gástrica, deben estar más bien amargos. Para la maceración de las plantas en vino y en alcohol es indispensable usar recipientes de vidrio con cierre hermético.

Durante el periodo de maceración, es necesario agitarlos una vez al día.

Las plantas que deben utilizarse para hacer infusiones, tisanas, etcétera se preparan de la siguiente manera:

a) las flores, las hojas y las plantas enteras deben desmenuzarse;

b) las cortezas y las raíces deben reducirse a pequeños pedazos, a polvo grueso o a raspadura;

c) las semillas y los tallos leñosos deben reducirse a polvo grueso.

Para la preparación de las tinturas alcohólicas se utiliza alcohol cuya gradación varía de una planta a otra. El alcohol etílico rebajado de venta en las farmacias presenta apenas 950, aunque se puede preparar fácilmente alcohol de la gradación deseada partiendo del alcohol de 950, añadiéndole agua destilada o hervida en las dosis siguientes:

16 g de agua destilada o hervida

84 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 800 26 g de agua destilada o hervida

74 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 700 37 g de agua destilada o hervida

63 g de alcohol de 950 100 g de alcohol de 600 47 g de agua destilada o hervida

53 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 500 58 g de agua destilada o hervida

42 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 400 68 g de agua destilada o hervida

32 g de alcohol de 950 = 100 g de alcohol de 300 79 g de agua destilada o hervida

21 g de alcohol de 950=100 g de alcohol de 200.

Dosis de las tinturas: 1 g de tintura corresponde a 60 gotas del líquido, ya que la densidad de un extracto varía de una planta a otra y es fácil que exista una diferencia de varias gotas de más o de menos según la tintura.

Jarabe simple: se obtiene disolviendo al baño María 170-180 g de azúcar por cada 100 g de agua pura y filtrando luego el resultante a través de un paño grueso.

Jarabes: se pueden preparar de dos formas:

a) recurriendo a los correspondientes extractos fluidos de las plantas elegidas, que podrá adquirir en establecimientos especializados. En tal caso no queda más que preparar el jarabe simple, filtrarlo y unirlo a los extractos;

b) preparando la infusión o la decocción de las plantas elegidas; luego se cuela a través de una tela fina, se exprime, se pesa el agua de coladura y se le añaden 170-180 g de azúcar por cada 100 g del mencionado líquido, derritiéndolo al baño María y pasándolo luego por una tela.

Licores y elixires: los licores y los elixires se pueden preparar:

1) recurriendo a los extractos fluidos de venta en el mercado, a los que basta con añadir el alcohol etílico y el jarabe simple según las dosis indicadas en la receta;

2) prensando o rallando las plantas adquiridas hasta reducirlas a un polvo grueso y dejándolas luego macerar en alcohol durante el tiempo señalado y dentro de un recipiente <botella, vaso> de vidrio bien tapado. Después, se filtra mediante una tela y se exprime. Aparte, se prepara el jarabe simple en la forma que se ha indicado y se une éste a la mezcla, en frío; se deja reposar un par de días; a continuación se filtra a través de una tela triple, o a través de un papel de filtro si se desea obtener un producto más claro.

Las plantas no aromáticas, que contienen principios estables al calor, de las que se aprovechan las raíces, la corteza, las semillas y otras partes duras menos penetrables por parte del agua, se emplean generalmente en forma de decocción o tisana.

La decocción se obtiene vertiendo la planta desmenuzada en la cantidad indicada de agua hirviendo; a continuación se tapa y se deja cocinar a fuego moderado durante 10-20 minutos. A continuación se filtra a través de un trozo de tela limpia o un colador.

Si se preparan pequeñas cantidades de tisana, es conveniente añadir un poco más de agua para compensar las pérdidas debidas a la evaporación y a la absorción por parte de la planta.

  • afrodisiaco: excitante sexual.

  • analgésico: elimina o hace soportable el dolor.

  • anestésico: elimina la sensibilidad.

  • antidisneico: combate la dificultad para respirar.

  • antiespasmódico: calmante de las contracciones musculares.

  • antiflogtstico: combate los procesos inflamatorios.

  • antihelmíntico: vermífugo.

  • antipirético: remedio contra la fiebre.

  • aperitivo: abre el apetito.

  • aséptico: impide las infecciones.

  • astringente: disminuye o detiene una secreción.

  • balsámico: remedio que alivia el dolor.

  • cardiocinético: tónico del corazón.

  • carminativo: favorece la expulsión de los gases intestinales.

  • cáustico: sustancia que quema.

  • colagogo: favorece el flujo biliar.

  • colerético: estimula la producción de bilis en el hígado.

  • depurativo: purifica la sangre, útil en el metabolismo.

  • detergente: limpia las heridas, favoreciendo la cicatrización.

  • diaforético: favorece la exudación.

  • diurético: estimula la secreción de orina.

  • drástico: purgante enérgico.

  • emenagogo: favorece la aparición de la menstruación.

  • emético: estimula el vómito.

  • emoliente: protege las mucosas y atenúa el estado inflamatorio.

  • energético: aumenta las fuerzas vitales.

  • estimulante: estimula las distintas funciones.

  • estomáquico: favorece la función digestiva.

  • eupéptico: favorece la digestión.

  • expectorante: estimula la secreción catarral.

  • galactóforo: favorece la secreción láctea.

  • hemopoyético: favorece la producción de las células sanguineas.

  • hemostático: detiene las hemorragias.

  • hipertensor: aumenta la presión arterial.

  • hipnótico: provoca el sueño, o al menos lo favorece.

  • hipoglucemiante: disminuye el índice de azúcar en sangre.

  • hipotensor: disminuye la presión arterial.

  • laxante: purgante suave.

  • linimento: míscela emoliente para fricciones externas.

  • miótico: contrae la pupila.

  • narcótico: somnífero.

  • nervino: actúa sobre el sistema nervioso.

  • pectoral: para las enfermedades del aparato respiratorio.

  • resolutivo: apto para resolver atascos, obstrucciones, abscesos.

  • revulsivo: provoca un aumento de aflujo sanguíneo.

  • rubefaciente: reclama la sangre hacia la superficie de la epidermis.

  • sialogogo:estimula la secreción salival.

  • tenífugo: remedio contra la tenía o solitaria.

  • tópico: remedio de uso externo (cataplasmas, ungüentos, pomadas, etc.).

  • vasoconstrictor: disminuye el calibre de los vasos sanguíneos.

  • vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos

  • vulnerario: que cura las heridas.

LAS FLORES DE BACH

omilana | 11, feb

FLORES DE BACH

Cualquier persona que desconoce el asunto ciertamente tendrá una buena visión del mismo después de la lectura de este material . Las flores son un poderoso elemento de ayuda y tienen la ventaja de no tener ningún tipo de contraindicación y de ser posible la automed icación sin restricciones, pero solo las recomiendo en el caso de personas que posean gran autoconocimiento o buena autocrítica.

FLORES de BACH

Se recomienda a los pacientes:

- Actividades físicas regulares.

- Relajarse algunos minutos por día.

- Cambiar los hábitos alimenticios.

- Evitar bebidas gaseosas , chocolate , café. Para el terapeuta:

- No limitarse apenas a las flores cuando el remedio de farmacia se torna necesario.

- Observar la historia clínica del paciente.

- Acompañar la evolución de los casos en donde usted receta.

- Prestar atención en la relación postura física

- Relato del paciente.

- Diferenciar que es crónico, progresivo y circunstancial en el paciente.

LAS DOCE PRIMERAS FLORES DESCUBIERTAS A TRAVÉS DE LA PSICOMETRIA .

IMPATIENS

MIMULUS

CLEMATIS

AGRIMONY

CHICORY

VERVAIN

CENTAURY

CERATO

SCLERANTUS

WATER VIOLET

GENTIAN

ROCK ROSE

Las flores corrigen el equilibrio emocional en el campo energético. Tuvieron su efecto reconocido en 1976. Para el Dr. Bach lo importante era tratar la personalidad de la persona y no la enfermedad. La enfermedad es el resultado del conflicto del alma y de la persona lidad (" El sufrimiento es mensajero de una lección, el alma manda la enfermedad para corregirnos, para colocarnos en el camino de nuevo. El mal no es nada más que el bien fuera de lugar. ").

El origen de las siete enfermedades es proveniente de siete defectos del hombre

1º : ORGULLO

2º : CRUELDAD

3º : ODIO

4º : EGOISMO

5° : IGNORANCIA

6º : INESTABILIDAD MENTAL

7º : CODICIA, GULA

Son siete los caminos del equilibrio ( libertad ):

1º : PAZ

2º : ESPERANZA

3º : ALEGRIA

4º : FÉ

5º : CERTEZA

6º : SABIDURIA

7º : AMOR

Su concepto de salud es: Harmonía , integración , individualidad e integridad.

Lo importante es ser libre, tirar muchas cosas para afuera y hacer lo que nuestra alma quiere.

Siguente División de las flores hecha por Bach en siete categorías

1ª : Para los que tienen miedo: ROCK ROSE / MIMULUS / CHERRY PLUM ASPEN / RED CHESTNUT

2ª : Para la indecisión: CERATO / SCLERANTUS / GENSIAN GORSE / HORN BEAN / WILD OAT

3ª : Para la falta de interés por las circunstancias actuales: CLEMATIS / HONEY SUCKLE / WILD ROSE WHITE CHESTNUT / OLIVE / MUSTARD CHESTNUT BUD

4ª : Para la soledad: WATER VIOLET / IMPATIENS / HEATHER

5ª : Para la sensibilidad excesiva a influencias y opiniones ajenas: AGRIMONY / CENTAURY WALNUT / HOLLY

6ª : Para los que están desesperados y abatidos: LARCH / PINE / ELM SWEET CHESTNUT / STAR OF BETHLEHEN WILLOW / OAK / CRABB APPLE

7ª : Para los que tienen preocupación excesiva con el bienestar de los otros: CHICORY / VERVAIN / VINE BEECH / ROCK WATER

LAS 38 FLORES:

AGRIMONY - Es el ansiolítico del sistema Bach. Indicado para ansiedad, sirve para la obesidad y el alcoholismo, miedos físicos , miedo de estar solo, neurosis de la ansiedad, síndrome del pánico, personas que se preocupan mucho y con antecedencia. Siempre hará aparecer algo durante y después del tratamiento. Es muy necesario acompañar el tratamiento, pues probablemente se necesario el tratamiento con otra flor.

ASPEN - Para miedos ligados al esoterismo, miedos asociados a religión y miedo de dormir.

BEECH - Para personas intolerantes, críticas y arrogantes, que consideran a los otros estúpidos e ignorantes, perfeccionistas. Él ayuda a adoptar una postura más comprensiva y tolerante.

CENTAURY - Para personas que son usadas, sumisas y serviles, para personas que no pueden decir que no. Por detrás del CENTAURY normalmente hay un LARCH (inseguridad).

CERATO - Para personas indecisas que buscan la opinión de los otros para todo, que siempre piden consejos y no tienen confianz a para tomar sus propias decisiones.

CHERRY PLUM - Para personas que tienen impulso de hacer cosas horribles. Indicado siempre que haya falta de control emocional, obsesiva.

CHESTNUT BUD - Proprio para ayudar a los que no aprenden las lecciones de la vida, cometen siempre los mismos errores. Ayuda a observar más las experiencias. Muy bueno para la fase de estudio, facilita el aprendizaje. Indicado para el síndrome de Dawn.

CHICORY - Para los egoístas y posesivos, los que siempre quieren agradar a los demás por el reconocimiento. Tipo material, sup erprotetor, que se siente rechazado, incomprendido, se ofende cuando las personas no reconocen lo que él hace bien. Ayuda a amar y aconsej a sin exigir a cambio amor o atención.

CLEMATIS - Para personalidades "voladoras", siempre soñadoras, siempre en luna, tiene sueño a la tarde, no tiene interés por l as cosas actuales, dispersas, personas que escuchan sin oír, miran sin ver. Generalmente tienen problemas de visión y audición. Es muy bien asociado al CHESTNUT BUD. Trae a la persona a la realidad.

CRABB APPLE - Es el antibiótico del sistema, es el remedio de la limpieza, tanto física como psicológica, para personas que se sienten culpadas, sucias, para problemas con la piel, vergüenza y desagrado de sí mismo. Indicado para procesos infecciosos, hábitos p erniciosos, repugnancia a contactos físicos, ideas fijas. Limpia la mente. Es el purificador para la mente y el cuerpo.

ELM - Para personas sobrecargadas de responsabilidad, que sienten que cargan un peso sobre los hombros, que se sienten presion adas por el trabajo y compromisos. Indicado en dolores físicos. Es el analgésico del sistema.

GENTIAN - Para depresión con causa conocida. Da coraje, anima. El lema es: "Yo seré bien sucedido".

GORSE - Para os desesperados, pacientes con enfermedades terminales. Hace que la persona tenga una nueva visión, para los que pierden la esperanza por completo, casos graves, enfermedades en que nada da resultado.

HEATHER - Es la flor de la gente que habla mucho, de los que traen todos los asuntos de las conversaciones para ellos. Para personas centradas en sí mismas.

HOLLY - Para cualquier tipo de estado negativo, odio, desprecio, egoísmo, frustración, temperamento violento, vengativos. Es u sado contra sentimientos explosivos que causan indignación. Es el antídoto del odio. Para quien tiene rabia de la vida. Es la flor del amo r. Para los celos.

HONEYSUCKLE - Para personas que viven en el pasado, quedan presas en el pasado, sirve para traer a las personas al presente. Sirve para viudos, personas que viven en el exterior y extrañan, personas que pierden seres queridos y quedan presas a recuerd indicado para ayudar huérfanos, personas más viejas que viven solas. Es la flor de los recuerdos.

HORNBEAN - Para cansancio físico y mental, para personas que sienten que todos los días son lunes a la mañana. Da fuerza emoci onal. Para personas perezosas, sin fuerza ni energía.

IMPATIENS - Para personas irritables, nerviosas, que les gusta de trabajar solas. Consideran todo con el pensar más lento. Ópt imo para la inquietud y tensión mental.

LARCH - Da auto confianza, contra la timidez, inseguridad, personas que no creen en sí. Ayuda a profundizar en la vida, a adqu irir confianza. Es el remedio de la impotencia masculina.

MIMULUS - Flores para el miedo con causas conocidas. Óptimo contra la timidez, para personas retraídas, da coraje a las person as, es indicado para fobias, sensibilidad a lo que es nuevo, para la sexualidad reprimida. Anterior Siguiente

MUSTARD - Para depresiones cíclicas sin razón aparente. Es muy poco usado.

OAK - Para quien ignora las señales de dolor, trabaja demasiado y esconde el cansancio, lucha hasta el fin, para personas que solo se enferman sábado y domingo, para colapso de vitalidad. Más usado como complemento de otro.

OLIVE - Para agotamiento físico y mental de quien está en recuperación de un accidente, o personas agotadas. Para personas que se sienten exhaustas y en total fatiga. Muy bueno para recuperar esa energía perdida.

PINE - Para sentimiento de culpa, auto condenación, personas que se culpan por todo, que cargan en los hombros la culpa del mu ndo, remordimiento, personas que se responsabilizan por los otros.

RED CHESTNUT - Para miedos desproporciónales, para personas que se preocupan demasiado por los otros, madres que no duermen cu ando los hijos salen, ayuda a las personas a devolver la debida proporción a las preocupaciones.

ROCK ROSE - Es el remedio contra el pánico, para personas que sienten extremo temor, para accidentes, enfermedades repentinas, riesgo de suicidio, para personas con un contacto muy íntimo con el mal.

ROCK WATER - Para personas rígidas, que creen que todos deben seguirlo, severas, reprimidas, ambiciosas de perfección, indicad personas con una auto disciplina muy grande.

SCLERANTHUS - Para personas indecisas entre dos posibilidades (viajo o me quedo?, voy o no voy ? , una mujer u otra), para ine stabilidad de humor, también indicado para el enojo.

STAR OF BETHLEHEN - Es la flor de la pérdida, de choques, traumas, para quien se separa de seres queridos , traumas causados p accidente. Neutraliza los efectos de cualquier choque. Conforta los dolores y las perdidas.

SWEET CHESTNUT - Para angustia, tristeza profunda, personas que encuentran la angustia insoportable. Es "La noche oscura del a lma".

VERVAIN - Para idealistas, dominadores, autoritarios, mártires, fanáticos, sensibles ante las injusticias. Defienden a los déb iles y oprimidos.

VINE - Para líderes, dominadores, inflexibles, dictadores, sadomasoquistas, personas que viendo el fin usan cualquier medio , crueles. Indicado para estabilizar presión alta. También indicado para padres que dominan el hogar con dureza.

WALNUT - Es el remedio para cambios, pubertad, menopausia, casarse o separarse, ciclo menstrual, para personas que queiren li berarse de influencias, para quien quiere cambiar, pero queda preso, es cuando llega el momento de dar grandes pasos, sensibles a influen cias externas. Indicado para estados de transición , cambios y hábitos arraigados.

WATER VIOLET - Para personas orgullosas e indiferentes, personas a las que les gusta ser solitarias, independientes , seguras de sí , sienten dolor en silencio. Ella ayuda a ser más perceptible. Es el remedio contra el orgullo.

WHITE CHESTNUT - Para pensamientos indeseables, que no consiguen dejar de pensar en algo, es la flor del "disco rallado", cont diálogo interno torturador, ideas fijas. Bueno para neurosis obsesiva.

WILD OAT - Para personas que no consiguen armonizar la voluntad con la realización, que están siempre perdidas. Es el remedio de las almas perdidas. Bueno para pruebas escolares. Es el remedio para crear bases.

WILD ROSE - Para personas resignadas y apáticas , totalmente en apatía, "Es mi karma", "Es mi destino" , conformadas con las s ituaciones. Es muy útil en la apatía, en la jubilación.

WILLOW - Para el resentimiento, para personas amargadas y rencorosas, para los que se creen que sufren injusticias, para los e gocéntricos con pena de sí mismos.

RESCUE - Para emergencias (ROCK ROSE , IMPATIENS , STAR OF BETHLEHEN, CHERRY PLUM e CRABB APPLE).

FORMA DE PREPARACIÓN DE LAS ESENCIAS

El Dr. Bach colocó flores, cuidadosamente elegidas en agua y las expuso al sol durante varias horas. Con este proceso, el sol irradia sobre las cosas su energía y carga al agua potenciandola para que se convierta en el elemento receptor de las esencias que poseen las flores.

Quizás en occidente poco se sabe de la energía pránica, pero se está estudiando las radiaciones solares, y sabemos que asi como puede haber unos rayos nocivos en determinadas horas, tambien el sol provee de energia benéfica para la salud de los seres vivos. Despues de todo somos lo que somos por la energía que nos alimenta y viene del sol.

La energía pranica es una forma de electricidad que está en el espacio e interpenetra todas las cosas. En los días de verano es cuando mayor energía hay y esta disponible para todo el mundo.

El agua que él preparaba de esta manera la conservaba en brandy de buena calidad. Así quedaba preparado el remedio.

La energía pranica se absorbe por los centros energéticos de los seres humanos por los denominados "chacras" que en sanscrito quiere decir: ruedas, tal es la forma de esos centros energéticos que se encuentran en el punto de los plexos nerviosos. Estos centros energéticos son muy sensibles a la luz, los sonidos y el color. Necesitan recibir energía vibratoria para poder funcionar correctamente y así llevar la salud a todo el organismo, energía que se transfiere en primer orden hacia el plano emocional de las personas.

Las sencillas flores que el Dr. Bach preparó de este modo contribuyo en gran medida a la recuperación emocional de muchas personas. Pueden resolver de una manera suave y natural problemas de personalidad asi como ciertas patologias funcionales.

Este tipo de curación no sustituye ni contradice a la medicina ortodoxa, por el contrario, la complementa y contribuye a la recuperación del afectado de manera normal ya que actua en los planos sutiles del ser humano: su cuerpo emocional.

Tratamiento con las flores de Bach

Pueden ser tomadas por todas las personas sin importar su edad. Tampoco hay peligro de sobredosis ya que no se trata de un remedio quimico, como asi tambien quedan excentos los efectos colaterales. En caso de utilizar una esencia que no corresponde o se equivoca al tomarla no corre ningun riesgo a lo sumo no le producirá ningun efecto.

Las esencias florales pueden conservarse por tiempo indefinido, lo importante es que estén resguardadas del calor artificial y la luz solar. Una vez expuestas al sol deben guardarse en lugar fresco y seco.

No están contraindicadas con otros medicamentos ni se ven influenciadas por ellos. Por ser un remedio energetico no pueden producir ningun tipo de rechazo ni alteración alergica.

Pueden prepararse remedios para casos especiales cuidando que la combinacion no sobrepase el numero de 9 esencias para una persona.

Preparacion:

Se colocan 2 gotas de la esencia elegida en un frasco de 30 cc. se llena con agua mineral. Normalmente se colocarán 4 gotas bajo la lengua con el uso de un gotero. Se mantiene un momento y luego se traga. Es importante que el gotero no toque la lengua.

Estas 4 gotas deberán tomarse 4 veces por día. A la mañana, al mediodía, a la tarde y a la noche. Es importante por parte de la persona que las toma que mentalmente tenga una predisposición abierta hacia su propia curacion y recuperación emocional. Puede repetirse mentalmente que todo está yendo mejor. Esto es tambien parte del tratamiento. Optimismo.

¿Los animales pueden tambien tomarlas?

Sí, los animales pueden tambien tomar las esencias florales, ellos tambien poseen un cuerpo emocional y se ven afectados por el stress tal como los seres humanos. Para ellos la dosis es 4 gotas en el agua o en la leche una vez o dos por día.

Padecimientos y sus tratamientos

Contra el desaliento y la depresión

19 Alerce (Larch) Las personas que tal vez sienten un cargo de conciencia o que no se consideran merecedoras de buenos tratos o simplemente se ve disminuida su autoestima. Esperan solo fracasos, sienten que no van a alcanzar el éxito, no se arriesgan n i hacen un esfuerzo por lograrlo.

24 Pino (pine) Los que sienten culpas o se torturan a sí mismos. Tambien aquellas personas que tienen éxito y se exigen cada vez mas hasta llegar a un agotamiento casi total. Nunca están satisfechos con sus logros. Cuando algo sale mal enseguida se cu lpan a sí mismos y por ello sufren en su interior la tortura de no poder mas.

11 Olmo (elm) Para los que sienten el peso de llevar adelante tareas destinadas a mejorar su ambiente, su casa, su trabajo, su entorno, esperan algo de importancia que los haga sentir bien. Una retribucion pequeña para no caer en algunas depresiones.

30 Castaño Dulce (sweet chestnut) Cuando la angustia se torna insoportable. Cuando la mente o el cuerpo se siente al limite de su resistencia. Cuando ya no dan más. Cuando parece que nada tendrá solucion y lo unico que queda es el aniquilamiento, entonc está este remedio, el cual puede combinarse con otros para lograr resultados satisfactorios. Con la aprobacion de un profesion

29 Estrella de Belen (star of bethelem) Para quienes han sufrido la noticia de perdidas de seres queridos o el susto que provoc haber pasado por un grave accidente o grandes impactos. Para los que no aceptan un consuelo o no se resignan, este remedio tra un alivio.

38 Sauce (wilow) Para aquellas personas que le resulta dificil aceptar las perdidas. Todavia les queda el duelo interior. Viven quejándose constantemente, el resentimiento nos los deja vivir la vida en armonía. Se vuelven personas amargadas y siempre est rumiando que no es justo lo que les ha pasado. Les cuesta volver a empezar.

22 Roble (oak) Para los luchadores incansables y que nunca están contentos con lo que hacen. Si la enfermedad les impide cumplir con sus tareas, se ponen insufribles y se echan la culpa de todo. Son personas que se exigen demasiado. Luchan contra grandes dificultades y necesitan reforzarse constantemente. Este remedio les hará bien pues se adaptarán mas facilmente a nuev situaciones.

10 Manzano Silvestre (crab apple) Hay personas que no se sienten interiormente limpios. Tienen la duda de que ha entrado a su interior ideas compulsivas, obsesivas, o tienen en la conciencia una idea en particular que los vuelve ansiosos y lleno de car gas oprimentes. Generalmente pasa desapercibido el problema, ellos saben bien de que están avergonzandose. Este remedio es un agente limpiador que tendrá muy buenos resultados junto a una terapia purificadora y catartica.

Para quienes sufren excesivamente por los demás

8 Achicoria (chicory) Es indicado para los que están pendientes acerca de todo cuanto les ocurre a las demas personas, sobre todo a los niños, sus familias, amigos y pareja. Necesitan tener siempre a los seres queridos cerca de sí. Contínuamente estan preocupados por los demás. Este remedio tiende a equilibrar esa tendencia y que no se convierta en obsesión.

31 Verbena (vervain) Es indicado para las personas tercas y que no quieren cambiar sus puntos de vista. Son muy luchadores y necesitan un alivio que los vuelva un poco mas adaptados a nuevas situaciones.

32 Vid (vine) Otorga mayor energía y flexibilidad, ayuda a restablecerse despues de epocas agotadoras. Da mayor energía para continuar con habilidad desplegando su trabajo. En caso de enfermedad, este remedio ayudará a que el tratamiento surta mejores efectos.

3 Haya (beech) Es para las personas que se han desilucionado de todo. No pueden ver en la vida, las personas, circunstacias, el lado bueno y bello de todo. Están un poco desilucionados y solo ven las cosas negativas o malas. Es un remed para restablecer la energía que nos ayuda a encontrar nuevos y mejores caminos en la vida.

27 Agua de Roca (rock water) Es para aquellas personas que viven amargadas en las cuatro paredes de su casa. Necesitan volver a creer y sacar viejos rencores como asi tambien los miedos que dominan en su interior. Son personas muy rectas e inflexibles. Se niegan los placeres de la vida pensando que eso no es lo correcto.

Para quienes no sienten interes por nada

9 Clematide (clematis) Indicado para aquellas personas que se han resignado a que las cosas sigan su curso sin importales mucho el cambio actual. Pueden estar pendiente de un futuro mejor pero no hacen nada por su situación. Son soñadores y parecen estar todo el tiempo ausentes. No ponen realmente esfuerzo por mejorar su estado, en caso de enfermedad, no ayudan mucho a su recuperacion.

16 Madreselva (honeysuckle) Para aquellas personas que no pueden despegarse del pasado. Para ellos todo tiempo pasado fue mejor, no reconocen los valores actuales. Se niegan la posibilidad de ser felices nuevamente. Viven su mundo actual con cierto pesismismo.

37 Rosa Silvestre (wild rose) Para las personas que se han abandonado. Que no se preocupan por sí mismas. Han dejado de luchar y no se quejan, les da lo mismo que el mundo de vueltas o se pare de cabeza. No luchan porque ya no encuentran sentido la lucha. Tampoco buscan su felicidad.

23 Olivo (olive) La personas que se encuentran con agotamiento mental o tienen un trabajo mental agotador, como aquellas que han sufrido mucho, se encuentran sin fuerzas y todo es un gran sacrificio. Para los que han perdido el placer del trabajo diario, este remedio les brindará de una manera suave la renovada energia para encontrar nuevamente la felicidad.

35 Castaño Blanco (white chestnut) Indicado para aquellos que tienen ideas o pensamientos obsesivos. No pueden pasar largo rato sin volver a esos pensamientos corrompidos dentro de la mente. Saben que no deben prestar atención a esa clase de ideas y embargo siguen pensandolas, hasta que finalmente se convierten en títeres de esos pensamientos que lo unico que logran es que viva en una preocupación constante. Esa situacion interna tan desagradable quita la posibilidad de restablecerse en cualquier situacion.

21 Moztaza (mustard) Este es un remedio especial para aquellas personas que viven envueltas en un halo de tristeza y soledad. Similar a los ataques de panico que sobrevienen en los momentos menos esperados. Es como una sombra fría que los envuelve y los deja tristes o con una sensación de desesperación.

7 Brote de Castaño (chestnut bud) Para esas personas que están siempre cometiendo los mismos errores y pareciera que no tienen la capacidad de ver la diferencia. Les cuesta mucho aprender de las experiencias y vuelven casi inconcientemente a lo m una y otra vez. No sacan conclusiones definitorias, por el contrario creen que se trata del destino que les imponte siempre lo cuando en realidad, pueden observarse y tratar de ver realmente cual es la falla en su personalidad que los lleva siempre por mismos caminos con los mismos errores.

Hipersensibilidad, celos, envidias y agresividad

1 Agrimonia (agrimony) Es indicado para aquellas personas que tienen una buena predisposición para todo, son alegres, joviales con muy "buena onda" para todo los que la necesitan, pero a menudo pueden caer victimas de estafas, o de decepciones por parte de gente inescrupulosa. Ocultan sus frustraciones tras una fachada de optimismo y buen humor, pero en su interior todavía les pesa una pena. Este remedio ayudará a rescatar nuevamente el ser verdadero y otorgará la posibilidad de estar "realmente" de buen humor, sabiendo de sus experiencias.

4 Centaurea (centaury) Las personas bondadosas, tranquilas y serenas creen que siempre tendrán todas las fuerzas necesarias para luchar por los demás pero en esa lucha se agotan hasta llegar a limites. Tienen mucha necesidad de sentirse útiles y agradar a los demás, necesitan que alguien les diga lo que valen. Tienen muy buena predisposición para todo y para servir a los demás pero muchas veces se convierten en sirvientes de otros. Se descuidan a sí mismos y pueden terminar descreidos o amargados por lo mal que les han pagado. Estas personas necesitan reponer energias a traves de este remedio, el cual les ayudará a continuar con su tarea de una manera mas natural y propia.

33 Nogal (walnut) Este remedio es indicado para aquellas personas que tienen un objetivo bien definido en sus vidas, llevan su tarea exitosamente, pero en algunos momentos se ven tentados de dejar todo por motivos ajenos a sus propias creencias. La envidia puede en estos individuos hacer su efecto a traves de palabras desalentadoras o pensamientos egoistas. Este remedio les brindará mayor constancia y una protección especial.

15 Acebo (holly) Los que son atacados por fuerzas espirituales como la envidia, los celos, el egoísmo, los ataques psiquicos de mentalidades fuertes y que se muestran en contra de esta persona, necesitan tomar este remedio unas cinco veces por día hasta fortalecer su campo aúrico, ya que esas mismas energías negativas pueden ir desgastando el escudo protector psiquico y hundir a la persona en una frustración constante.

Para quienes sufren de incertidumbre constante

5 Ceratostigma (cerato) Aquellos que no tienen suficiente confianza en si mismos y no pueden tomar desiciones, se apoyan mucho en la opinion ajena y terminan haciendo lo que le dicen los demás aunque no estén de acuerdo. Aceptan consejos y opiniones sin que realmente se detengan a pensar en si estan en lo correcto.

28 Scleranthus (scleranthus) Para quienes todo supone una duda mortal. Los caminos siempre son dobles y nunca se deciden verdaderamente. Sufren en silencio su ambiguedad ya que les averguenza comentar con otros sus dudas y sus indesiciones.

12 Genciana (gentian) Para aquellas personas que se desaniman pronto y no encuentran fe en su camino. En caso de enfermedad pierden facilmente las esperanzas. En asuntos de su vida diaria, tambien se desaniman pronto. En caso de sentimientos amorosos pueden malograr una relación por la poca energía que ponen en sus actos.

17 Hojarazo (hornbeam) Para los que han perdido sus fuerzas y se dejan caer mental y físicamente. Los que sienten las cargas oprimentes de la vida diaria. Los asuntos de todos los días se vuelven insoportables. Es como un peso demasiado grande que llevan sobre sus hombros. Cumplen con sus tareas rutinariamente. Necesitan este remedio energético para poder renovar su jubilo interior.

36 Avena Silvestre (wild oat) Para esas personas que necesitan definir su vocación en la vida. Quieren vivir sus vidas plenamente, tienen las capacidades para ejecutar cualquier tarea, pero no tienen claro cual es el destino que deben seguir. El camino se les presenta de manera confusa. Una persona así puede demorar sus exitos y sus logros personales en la vida.

Para quienes sufren de soledad

34 Violeta de Agua (water violet) Para esas personas que quieren estar solos o sentirse solos, para esas personas de caracter tranquilo y pacifico, para ellos que hablan poco y se muestran introvertidos, aunque son muy independientes y liberal inteligentes y capaces, pueden encontrar en Water Violet un remedio para soportar con mas benevolencia la adversidad que puede tocarles en algun momento. Este remedio es para ellos.

18 Impaciencia (impatiens) Para esas personas impacientes que necesitan que todo se haga a su medida y en el tiempo que ellos quieren. Se irritan con facilidad cuando se encuentran con otras personas que no llevan su mismo ritmo. En caso de enfermedad no esperarán a estar completamente curados, saltarán rápidamente de la cama porque el mundo no puede funcionar sin ellos. Esto les puede acarrear problemas posteriores, y todo debido a su falta de paciencia. Este remedio aporta justament e un poco mas paz y paciencia para lograr esos objetivos que les apura tanto.

14 Brezo (heather) Para esas personas que no pueden estar sin la compañía de alguien. No les importa quienes sean, lo importante para ellos es que no están solos, y hablan hasta el cansancio tratando de mostrar sus puntos de vista. No soportan soledad y la sola idea les atemoriza. Por eso buscarán siempre alguna compañía, aunque no siempre será la mejor. Aplacarse y comprenderse sería su claves.

Remedio para las personas que sufren temor

26 Heliantemo (rock rose) Es un remedio en caso de necesidad rápida, urgencias que se tienen cuando la persona esta pasando por etapas de enfermedades repentinas o accidentes. El temor y la angustia se apoderan de su personalidad y los paraliza. En caso de estar inconcientes puede humedecérseles los labios con el remedio. Ademas se pueden hacer combinaciones luego con otros para que el momento de susto o terror pase. Cuando la persona pasa por estas circunstancias hay una depresion interior muy intensa que no siempre se traduce como tal, puede estar indicando que las fuerzas abandonan a esta persona.

20 Mimulo (mimulus) Hay personas que no dan un paso por el temor al mundo o a las cosas que suceden a diario en la vida. Personas que han pasado por sufrimientos muy marcados en sus vidas o son muy sensibles al dolor ajeno por lo tanto toman para sí el sufrimiento de otros. No hablan de sus miedos pero se retiran enseguida cuando ven una situación penosa, y terminan con cierto complejo de culpa por no haber podido ayudar.

6 Cerasifera (cherry plum) Para esas personas que sufren de alguna obsesión que irrumpe en sus pensamientos convirtiendolos en algo aberrante. Saben que algo no está bien en sus mentes, pero no pueden hacer mucho para desechar esas ideas amorfas y carentes de cordura. Hay una tensión interior que extralimita para refrenar impulsos desagradables.

2 Alamo Temblon (aspen) Para las personas que tienen vagas sensaciones de que algo malo va a ocurrir y temen contar sus presentimiento por miedo a que se cumplan. Pueden aparecer imagenes o presentimientos tanto en el día como en la noche. Es algo inexplicable que los atormenta y se evaden de cualquier situación penosa por el temor de contagiarse de tal mala suerte.

25 Castaño Rojo (red chestnut) Son personas que en apariencia tienen indiferencia ante todo lo que ocurra a su alrededor, parecen fríos y distantes, poco y nada les importa el mundo y sus dolores, hasta puede que se hayan dejado de preocupar por su aspecto y su vida interior. Aunque en el fondo sufren mucho por lo que pudiera sucederles a sus seres queridos.

Remedio de Rescate - Ante shock emocional - Estrés agudo

Remedio de Rescate para casos de urgencia. Se trata de una combinación de esencias destinadas a ejercer una rápida salida emocional a los conflictos que puede haber vivido la persona, divorcio, examenes, accidentes, enfermedades repentinas, separación traumatica, perdida de algun familiar, perdida de trabajo y encontrarse sin sustento, etc. Es una combinación de Cerasifera, Clematide, Impaciencia, Heliantemo, y Leche de Gallina. Es un compuesto para todo momento en que se necesite con rapidez. Se colocarán cuatro gotas de dicha esencia en un frasco con gotero o en medio vaso de agua, y deberá tomarse estas gotas cada 5 o 10 minutos todos los días hasta su recuperación completa. Esto no sustituye la atención medica, sino que trata de ayudar a la recuperación de la persona de manera integral. Sus sentimientos tambien cuenta en casos de enfermedad, y para que esta sea completa, la buena predisposición emocional y mental debe ser lo mas óptima posible.